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36ª Jornada de Liga

El Numancia acaricia la salvación tras ganar al Espanyol

Hay partidos que se ganan en el último suspiro y otros que comienzan a decidirse en el túnel de vestuarios. En aquéllos decide una genialidad, un error o la suerte, o séase un gol postrero. En éstos -como dijo en las vísperas Pacheta, el cerebro del Numancia- la mirada. La mirada, sí, porque en ella uno de los equipos muestra que va a jugar un partido más y el otro que va a disputar el Partido. Su Partido. Y en su Partido sólo cabe su triunfo.El Numancia-Espanyol ha sido de esta última clase de encuentros. El Espanyol, hecha ya su Liga y con el pensamiento puesto en la final de la Copa del Rey, puso sobre el terreno de juego lo que debía: profesionalidad. El Numancia también lo que le era exigible y se autoexigía: profesionalidad y un plus muy plus, de esfuerzo, de coraje y de agresividad. La necesidad obliga. La permanencia en Primera le iba en ello. En una Liga tan igualada como lo es ésta y con unos equipos tan parejos como los que había sobre el campo, es claro que un plus del calibre del señalado decide.

NUMANCIA 2-ESPANYOL 0

Numancia: Núñez; Iñaki, Soria, Muñiz, Octavio; Castaño, Nagore, Pacheta (Caco Morán, m. 86); Barbu; Ojeda (Rivera, m. 72) y Rubén Navarro (Chispa Delgado, m. 91).Espanyol: Cavallero; Cristóbal (Catalá, m. 43), Pochettino, Nando, Navas; De Lucas, Sergio, Molnar (Serrano, m. 64), Arteaga; Posse (Manel, m. 76) y Zamudo. Goles: 1-0. M. 21. Barbu, de falta directa lanzada a la derecha de Cavallero. 2-0. M. 52. Ojeda, desde el borde del área con la izquierda y pegado al palo. Árbitro: Carmona Méndez. Mostró tarjeta amarilla a Ojeda, Pacheta, Octavio, Castaño, Sergio, Nando y Molnar. Lleno en Los Pajaritos, 9.800 espectadores.

Desde el primer minuto el Numancia se lanzó, literalmente, como banda de corsarios al abordaje de un galeón, contra la portería del Espanyol. Lo de menos era la táctica, ni la de uno, ni la de otro. Todo quedaba reducido, por parte del Numancia, a robar cuanto antes el balón para lanzarlo hacia la meta adversaria y por parte del Espanyol a tratar de capear el vendaval.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 7 de mayo de 2000