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Maragall propone que Cataluña compre el aeropuerto de El Prat

"La única posibilidad de tener el aeropuerto transoceánico que Cataluña necesita es comprando el de El Prat", dijo ayer Pasqual Maragall. Y puesto que el Gobierno central tiene la intención de privatizar los aeropuertos, lo que Cataluña tiene que hacer es comprar el de Barcelona. El líder socialista lanzó esta propuesta en el contexto de una dura descalificación del Gobierno de Jordi Pujol, del que dijo que "carece de estrategias e ideas para hacer frente a la pérdida de peso económico de Cataluña".

Maragall lleva semanas expresando su preocupación por lo que en ocasiones califica como "hemorragia" de poder de decisión económica en beneficio de Madrid. Ayer se refirió de nuevo a ello en una comparecencia para dar cuenta de la reunión del secretariado del PSC.La preocupación del líder de la oposición al Gobierno catalán es doble. Por una parte, advierte que Cataluña y Barcelona pierden uno tras otro elementos de capitalidad económica de España. Esto se expresa en el continuo desplazamiento a Madrid de sedes de empresas radicadas antes en Barcelona, en la fuerte competencia de la Feria de Madrid, o en la ausencia de inversiones de carácter estratégico en el transporte y las telecomunicaciones. Por otra parte, Maragall muestra también su preocupación por la incapacidad del Gobierno de Jordi Pujol para reaccionar ante esta situación. Los círculos empresariales y económicos comparten también esta preocupación, aseguró.

El peso del PP en Cataluña

Si el Gobierno del PP quiere privatizar los aeropuertos, explicó Maragall, deben ponerse de acuerdo la Cámara de Comercio, el Ayuntamiento de Barcelona, el Gobierno catalán y La Caixa para comprarlo, junto con AENA incluso, para no desgajarlo del grupo español de aeropuertos. Una política de este tipo es la que se ha aplicado en Madrid con gran éxito para potenciar su feria de muestras. Recordó Maragall que ya desde la presidencia de Joaquín Leguina la Comunidad de Madrid decidió invertir 30.000 millones de pesetas en la feria, y que a su apuesta se han sumado la Cámara de Comercio y Cajamadrid.

Lo inquietante de la situación catalana es, en opinión de Maragall, que "Pujol tiene que ver cada vez menos con los intereses de Cataluña y más con los suyos personales y de partido. Cataluña lo pagará caro".

El líder socialista advirtió que en la formación del nuevo Gobierno del PP "hay una apuesta catalana evidente", tanto por la proyección de la cartera de Asuntos Exteriores encargada a Josep Piqué como por la presencia de Anna Birulés en el Ministerio de Ciencia y Tecnología. El PP no ganará las elecciones catalanas, dijo, pero a su juicio es evidente que tiene una táctica dirigida a aumentar su peso político en Cataluña. "A nosotros, esto no nos preocupa", aseguró, "pero otros sí debieran sentirse afectados porque a lo que vamos es a una recomposición del espacio político de la derecha".

Maragall ironizó sobre el hecho de que en el nuevo Gobierno del PP haya cuatro ministros que en sus años universitarios pertenecieron al partido comunista. "Más que una normalización, eso ya casi parece un poco de travestismo", dijo. Agregó que al nuevo Gobierno habrá que juzgarlo por sus actos, y respecto a la nueva responsabilidad de Birulés advirtió: "Tendrá que hacerlo algo mejor que en Retevisión, porque de las esperanzas que levantó en Cataluña al hacerse cargo de la presidencia de esta empresa no ha quedado nada de nada".

La polémica del Senado

"Convergència ha ganado en los despachos lo que no ganó en las urnas", dijo ayer el portavoz de la Entesa Catalana de Progrés, el senador Isidre Molas. Se refería a la decisión de la Mesa del Senado de dar la condición de tercer grupo de la Cámara al formado por los senadores de CiU pese a que tiene el mismo número de senadores que la Entesa Catalana, pero menos votos.La Entesa recurrirá contra esta decisión, impuesta por el PP gracias a la mayoría absoluta de que dispone. Los senadores de la Entesa, reunidos ayer en la sede de Iniciativa-Verds, uno de los partidos integrados en la coalición, han decidido solicitar a la Mesa del Senadao la reconsideración de este acuerdo. Pero, a su juicio, este incidente relativamente menor pone de manifiesto el nerviosismo de CiU, que intenta aparentar que es la principal fuerza electoral de Cataluña, aunque los electores no le hayan dado esa condición. "La realidad es la realidad", dijo Molas, "y lo cierto es que CiU no ganó las elecciones al Senado en Cataluña; el grupo que tuvo más votos fue el de la Entesa Catalana, e incluso en las elecciones autonómicas CiU ya no fue el grupo más votado".

Pasqual Maragall lamentó que este empeño de CiU, que acentúa su dependencia respecto del PP, dificultará la deseable actuación conjunta de todos los senadores catalanes en algunas cuestiones.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 29 de abril de 2000

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