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La historia de unas horas de confusión y desinformación

A las cuatro de la tarde del domingo (once de la noche en Madrid), los sondeos a pie de urna daban la victoria clara a Alejandro Toledo y uno de ellos le situaba a un punto y medio de la mayoría absoluta. Los más optimistas vaticinaban el triunfo del candidato opositor en la primera vuelta. Toledo pidió calma hasta conocer los primeros resultados oficiales, pero habló ante la prensa internacional como jefe de un futuro Gobierno peruano "no de revancha ni de persecución". En la calle, la gente empezaba a gritar: "¡Y ya cayó, y ya cayó, la dictadura ya cayó!". Miles de seguidores se congregaban de manera espontánea en el paseo de la República, frente al hotel Sheraton, cuartel general de la candidatura de Toledo. En otras ciudades peruanas había explosiones de júbilo.El presidente Alberto Fujimori callaba. Como callaban también los canales de televisión abierta leales al Gobierno. Los manifestantes en el centro de Lima llegaban a 50.000, pero la televisión oficialista emitía películas. Eran los mismos canales que tres días antes habían transmitido en bloque y en directo el maratoniano mitin de cierre de campaña de Fujimori, en el mismo paseo de la República.

Cuando pasadas las siete de la tarde, las empresas encuestadoras empezaron a dar los primeros resultados del llamado recuento rápido que favorecía a Fujimori, sus canales de televisión se conectaron nuevamente con la realidad y empezaron a vomitar las cifras que daban la vuelta a la tortilla. Toledo compareció ante la multitud arropado por el resto de los candidatos de oposición. Todos denunciaron el fraude monumental que birlaba el triunfo al ganador de los comicios. Fujimori seguía mudo, aunque desde su candidatura anunciaban una conferencia de prensa para las 23.30.

Ausencia de datos

En su primera declaración oficial, la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) sólo acertó a dar el resultado de un puñado de mesas que apenas representaba el 3%. Habían transcurrido más de siete horas desde el cierre de los colegios. El jefe de la ONPE añadió que no habría más datos oficiales hasta el día siguiente.

Toledo llamó a sus seguidores a marchar hacia la plaza de Armas, donde se encuentra la sede del Palacio de Gobierno. Fujimori suspendió la conferencia de prensa anunciada, mientras reforzaba la vigilancia policial. Los dirigentes de la oposición encabezaron la manifestación. "¡Aquí, allá, el miedo se acabó!", "¡Insurgencia popular!", los gritos fueron acallados por nubes de gases lacrimógenos lanzados por los efectivos apostados en la antigua casa de Pizarro. Un equipo de América Televisión sufrió las iras de los manifestantes. Una de las bombas de humo cayó muy cerca de Toledo, que hizo su entrada en la plaza a hombros y los seguidores empezaron a abandonar la plaza en la noche más larga. Un triste punto final a una jornada que pasó de la alegría a la frustración.

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