Ingresan en prisión los familiares del polaco degollado en Arganda

El juez de guardia de Arganda del Rey ordenó la tarde del lunes el ingreso en prisión de la esposa, los dos hijastros y un amigo del ciudadano polaco Marian Wateki, de 49 años, como presuntos autores de la muerte de éste en la madrugada del pasado viernes, según informaron ayer a este periódico fuentes judiciales. Los citados medios señalaron que el móvil de este parricido son "los malos tratos que supuestamente infligía la víctima a su esposa e hijos". También apuntaron la posibilidad de que detrás de esta muerte haya un asunto de celos.Los encarcelados son, según informaron ayer a Efe fuentes de la investigación, D.D.S., esposa del fallecido; T.A.K. y M.M.S., hijos de ésta e hijastros de la víctima, y M.A.F., un individuo que convivía con la familia. Todos ellos están acusados de un delito de homicidio. Aunque el autor material del asesinato fue el hijastro mayor de la víctima, que ha confesado el crimen, las investigaciones han determinado que los otros tres detenidos participaron también en la planificación de la muerte. Para llevar a cabo su plan, los detenidos decidieron emborrachar al polaco y, cuando éste perdió sus facultades físicas y psíquicas, el hijastro mayor le mató con un hacha y un cuchillo de grandes dimensiones con el que le seccionó la garganta. Uno de los acusados lo confesó así el sábado.

Descansillo de la escalera

No obstante, los detenidos intentaron enmascarar el crimen bajo la apariencia de un ajuste de cuentas, y para ello marcaron la espalda de la víctima con un aspa, una marca característica de algunas mafias. Los hechos ocurrieron la madrugada del viernes en el cuarto piso del número 12 de la calle de Juan de la Cierva, cuando la mujer y uno de sus hijos salieron al descansillo de la escalera gritando que la mafia había asesinado a Marian Wateki. La esposa relató que el asesinato de su esposo, que había cumplido en su país condena por un homicidio, se había cometido en presencia de ella y de su hijo menor. Las armas utilizadas en el crimen están siendo analizadas en un laboratorio.

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 04 de abril de 2000.

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