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Lagos inicia una ofensiva para reformar la Carta Magna de Chile

El presidente chileno, Ricardo Lagos, inició ayer una ofensiva destinada a lograr una reforma profunda a la Constitución de 1980, promulgada por la dictadura, que permita eliminar las trabas antidemocráticas de esta Carta Magna y alcanzar un texto que represente a la sociedad chilena, pidiendo al presidente del Senado, el democristiano Andrés Zaldívar, convocar a un grupo de trabajo bicameral, en el que participen parlamentarios del Gobierno y de la oposición, que resuelva aquellas enmiendas en las que existe consenso. Zaldívar accedió a la propuesta presidencial y se espera que el diálogo con la oposición se inicie este sábado, cuando resten cuatro días para que la Corte de Apelaciones de Santiago se reúna el miércoles para oír los alegatos por la petición de desafuero contra el ex general Augusto Pinochet, que serán transmitidos en directo por televisión.

Los partidos de la derecha, en su primera reacción, dijeron que participarán en esta comisión especial pero reunidos en su alianza electoral y plantearon que también se debe debatir sobre otros dos asuntos pendientes de la transición a la democracia para poder darla por concluida: la cuestión Pinochet y la resolución de los casos por las violaciones a los derechos humanos.

Aunque Lagos sorprendió con la oportunidad de su anuncio, éste era previsible después de que en las dos últimas semanas sostuviera reuniones con las directivas de los partidos derechistas Renovación Nacional y Unión Demócrata Independiente. El presidente afirmó que llegó el momento en que "los chilenos nos sentemos, con madurez, con mirada de largo plazo puesta en el futuro, a ver cómo resolvemos los problemas pendientes de nuestra Carta Constitucional" para tener un texto verdaderamente democrático, que sea respetado por toda la población.

Enfatizó el socialista Lagos que se trata de colocar sobre la mesa "todos los temas, sin excepción". Entre éstos, se cuentan el término de los senadores designados y vitalicios; las atribuciones y composición del Consejo de Seguridad Nacional, en el que existe igualdad de votos entre los representantes de los tres poderes del Estado y los militares; la composición del Tribunal Constitucional; la posibilidad de que el presidente pueda deponer a los jefes de las Fuerzas Armadas, y el sistema electoral binominal.

También se refirió a que el tema de Pinochet debe estar en manos de los tribunales, recordando que su Gobierno plantea el respeto a la independencia del poder judicial.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 5 de abril de 2000