El voto de la oligarquía rusa

La oligarquía rusa no tiene dudas: Vladímir Putin es su candidato para las elecciones presidenciales del próximo domingo, porque significa continuidad y garantiza que no habrá vuelta atrás. El presidente interino ya prometió que no revisará los resultados de las privatizaciones y de las subastas apañadas, por lo que los multimillonarios oligarcas pueden estar tranquilos. Por lo demás, no poseen alternativa: los candidatos claramente liberales, como el economista Grigori Yavlinski o el gobernador de Samara, Konstantín Titov, no tienen posibilidad de ganar los comicios.El nuevo régimen, sin embargo, ha traído cambios en el círculo de los influyentes empresarios y banqueros: Borís Berezovski pierde paulatinamente influencia en el Kremlin, pero eso no significa que sus intereses se vean amenazados. Berezovski -que en 1996 fue el impulsor de la reunión de los oligarcas en Davos, Suiza, para firmar una tregua entre ellos y unirse con el fin de apoyar a Borís Yeltsin frente al peligro de un triunfo de los comunistas- dio prácticamente desde un principio su apoyo a Putin y durante su presidencia interina logró hacerse con el control de la industria del aluminio, junto con Román Abramóvich, su amigo y también allegado al Kremlin cuando Yeltsin era el amo.

Pero si antes Berezovski era el empresario que más influencia tenía en el Kremlin, ahora la situación es otra. Su lugar, según Nóvaya Gazeta, lo ha pasado a ocupar Alfa-Group, y el papel de Berezovski lo estaría desempeñando Piotr Aven, presidente de Alfabank. Así, por lo menos cuatro alfistas trabajan ahora en el Kremlin, en la Administración presidencial. Pero los tentáculos de Alfa-Group también se han extendido a la Duma estatal, donde controla, según el citado periódico, al grupo parlamentario Diputado Popular. Compuesto por 60 legisladores, ha obtenido la presidencia de cinco comités parlamentarios -entre ellos el estratégico Comité para Organizaciones Crediticias y Mercados Financieros- y representa una pieza clave en la Cámara baja.

El mismo Aven se encoge de hombros cuando oye comentarios sobre su influencia: "La palabra oligarquía en relación a Rusia la introdujo Berezovski; yo, a diferencia de él, nunca consideré que merezco ese calificativo porque pienso que los comerciantes y financieros deben ocuparse de los negocios, y las autoridades, de gobernar el país. Nunca he sido partidario de que los hombres de negocios gobiernen el país, es decir, que se conviertan en oligarcas. Y tratamos de mantenernos distanciados de las autoridades. Alfa nunca ha tratado de desempeñar un papel político, y creo que el problema de la oligarquía hoy está perdiendo actualidad".

Aven no oculta que desea ver a Putin como presidente, ya que tiene la esperanza en que se convierta en el Pinochet ruso, una figura que admira. "Para mí, Pinochet se asocia a un régimen no corrupto, sobre todo comparado con Rusia, y que se basaba en valores profundos. Por supuesto, se trata de un régimen duro, que a nadie gusta, pero que desgraciadamente, a menudo, es necesario. Pero creo que el nivel de dureza que había en Chile hoy constituirá una solución incluso suave para Rusia. A Rusia la amenazan conmociones mucho más graves que las que hubo en Chile, por eso un dictador como Pinochet está lejos de ser la solución más peligrosa. Somos un país oriental, con tradiciones mucho más crueles. Además, a Pinochet lo asocio con la comprensión de un mercado libre, una economía liberal, abierta, con una reforma de pensiones que ha sido la mejor del mundo. Considero que si hiciéramos mucho de lo que se hizo en Chile, sería un bien para nuestro país", comentó a este corresponsal.

El presidente interino, al que en la prensa a veces ya llaman Putinochet, tiene, según Aven, "cualidades de auténtico líder, de orientación liberal y al mismo tiempo es lo suficientemente duro, cosa hoy indispensable para Rusia". Al banquero no le asusta la palabra dictadura y no comparte la opinión de que Putin se apoyará principalmente en los servicios secretos, ya que hoy "no hay en Rusia órganos de represión fuertes".

Putin, mientras tanto, trata de que no se forme la impresión de que da preferencias a uno de los oligarcas y reconoce que periódicamente los recibe para discutir ciertos temas. "De cuando en cuando me encuentro no sólo con Berezovski, sino también con otros hombres de negocios, por ejemplo, con Aven", cuenta Putin en su reciente libro En primera persona.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0021, 21 de marzo de 2000.

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