Una mujer mata a su hijo esquizofrénico de 17 años en Ferrol y se suicida

María Casal, una mujer de 50 años vecina de Narón, una localidad limítrofe con Ferrol (A Coruña) mató en la tarde del lunes de dos cuchilladas en el cuello a su hijo Oliver, de 17 años, que padecía trastornos esquizofrénicos, y después se dirigió en taxi a la cercana playa del Vilar, en Covas, donde se arrojó al mar. La mujer había acudido a distintas instancias, incluidos medios de comunicación, en demanda de soluciones para la situación de su hijo y había anunciado hace días que acabaría con su vida y se suicidaría, como finalmente hizo.

"Llevé a Oliver por la mañana al hospital psiquiátrico de día, e iba contento. Me preguntó a que hora volvería del trabajo y le dije que a las nueve y media", recordaba el padre, Manuel Bouza Dopico, que trabaja de taxista en Pontedeume. "Volví a las once y media y lo encontré muerto. No vi a mi mujer, sólo sé que está en una caja".

Había dejado una nota en su casa a su marido en la que explicaba que había asesinado a su hijo y que se disponía a suicidarse. El cuerpo de María Casal fue encontrado de madrugada por la policía local en la costa de la parroquia ferrolana de Covas y fue trasladado a un tanatorio de Narón junto al de Oliver.

Los vecinos del barrio de A Solana estaban ayer indignados con las autoridades en general. "¿Querían sangre?, pues ahora la tienen", decía una mujer a las cámaras de televisión. Oliver Bouza fue un problema desde pequeño. Su conducta violenta hizo que a los 10 años, diagnosticado como "hiperactivo", fuese internado en un centro de menores de la Consejería de Familia.

Falta de estímulos

Rafael Rodríguez, un profesor que le dio clase en el centro de acogida, recuerda que "indudablemente era violento y tenía problemas mentales, pero derivados sobre todo de la falta de estímulos y de que estaba dopado con fármacos desde los nueve años". La inspección educativa intentó escolarizarlo en un colegio normal, pero desistió ante las protestas de las asociaciones de padres.

Cuando cumplió 16 años, Oliver y sus problemas volvieron a su casa. "A veces estaba normal, pero otras le decía a su madre que se quitase de en medio, que tenía malas ideas", comenta un vecino.

"Enviamos cartas al Valedor do Pobo y acudimos a distintos medios de comunicación. Hace una semana, María me dijo lo que iba a hacer, que no tenía otra salida", señala Xosé Luis Gómez, directivo de la Asociación Galega Dédalo, que demanda la puesta en marcha de centros específicos para estos niños.

Oliver estuvo internado dos meses en la unidad psiquiátrica del hospital Novoa Santos de Ferrol y después pasó al servicio de atención de día.

"Un paciente no tiene por qué estar recluido, y en los últimos seis meses había mejorado mucho", considera el jefe de salud mental de la consejería de Sanidad, Tiburcio Angosto. "La madre estaba en tratamiento psiquiátrico y tenía un vínculo patológico con su hijo".

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0021, 21 de marzo de 2000.

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