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INFORMÁTICA

Los 'men in green' del capitán moral.es

Es lógico que se despierte la fantasía alrededor del policía informático. Nos lo imaginamos navegando compulsivamente en Internet como quien patrulla por la red sin límite de velocidad. Claro está, sin luces ni sirenas, sin otro armamento que su habilidad en el manejo de los lenguajes operativos, un profesional en la materia a este lado de la ley. Nada más lejos de la realidad si vemos trabajar al Grupo de Delitos de Alta Tecnología (GEDAT) de la Guardia Civil, fundado con tal propósito en septiembre de 1997, protagonista de algunos éxitos, entre ellos haber identificado a Hispahack, los ya legendarios intrusos españoles. Ninguno de ellos es un experto informático. Tampoco es un grupo numeroso: media docena de hombres al mando del capitán Anselmo. Dicho así suena rudimentario. Dicho de otra manera suena mejor: los hackers les han bautizado como los "men in green" (hombres de verde) de moral.es (por Anselmo del Moral): revisan 30 expedientes diarios (que es como hablar de 9.000 al cabo del año), siguen 25 casos semanales, suman 50 detenidos al año, pero superarán los 100 en este ejercicio. No puede decirse que sea un grupo numeroso para responder a los peligros que se avecinan. Vemos a Bill Clinton rodeado de asesores en la Casa Blanca dispuesto a invertir miles de millones de dólares por la causa y nos preguntamos qué pueden hacer Anselmo y sus muchachos.Para empezar (y ahí la fantasía da paso a la cruda realidad) no tienen tiempo para dedicarse a navegar. Sólo lo hacen cuando tienen el objetivo claro: es decir, no patrullan, investigan. Atienden a diario el correo informático, donde los navegantes que quieren colaborar con las fuerzas de seguridad depositan sus descubrimientos, páginas de contenido delictivo que han detectado, sospechas que les han llegado, dudas que les han sobresaltado. Buena parte del trabajo diario es verificar toda esa información. Son una fuente de conocimiento. "El 90% de los casos que abrimos proceden de la colaboración ciudadana", dice Anselmo del Moral, el capitán Anselmo, un hombre de 32 años, que ingresó en la Academia de la Guardia Civil en 1987, trabajó en homicidios, cursó estudios de analista de gestión e informática, pero que no es un manitas de los ordenadores. Anselmo se ha hecho popular a su costa, porque ha tenido que exponer su trabajo ante los diputados o en numerosas conferencias. Se dice de él que es un hombre culto, amante de la pintura y la lectura, un novelista en sus escasos ratos libres. "Hay mucha fantasía sobre este tema, mucha literatura, hay gente que nos pregunta por los satélites que manejamos, que piensa que somos un grupo gigantesco, con analistas de sistemas a nuestro lado. Y no es así. Somos pocos, estamos empeñados en formar a más agentes, pero nuestro trabajo no deja de ser de pura investigación, de seguir el rastro, como en otras actividades policiales. Cierto es que luchamos contra gente que es brillante, pero también cometen errores. A veces, tan sencillos como contar a un tercero lo que están haciendo".

Los men in green suman varios éxitos en su currículo. El más reciente es el asunto Milenium, con la detención de 55 personas en 16 provincias, pertenecientes a una red denominada COM30, que se beneficiaron de un acceso ilegal a varias empresas que operaban con líneas 900. La red llegó a contar con 150 usuarios, pero la Guardia Civil sólo actuó contra los que facturaban ilegalmente a esas líneas cantidades superiores a las 50.000 pesetas al mes. Algunos facturaban cerca del millón y medio.

Pero el caso que les dio la fama fue el asunto Hispahack. Un buen día les llegó una foto de un grupo de jóvenes, encima de cuyos rostros estaba escrito un alias. Uno de ellos era JFS. Otro, STK. Un mensaje decía: "Éstos son Hispahack y son los responsables de un ataque al Congreso de los Diputados". Era un ciberchivato, en el argot de los hackers. El ataque al Congreso se había realizado desde Estados Unidos, pero no afectó a datos personales. Poco después, la NASA envió una queja a Telefónica porque alguien, desde España, había intentado asaltar sus ordenadores y había dejado una huella: H! Se verifica esa información y se descubre que el asalto procede de un servidor de Girona, quien denuncia que le han sustraído las claves de acceso de 2.500 usuarios. El atacante se identificaba como STK, de Hispahack. Paralelamente, la Universidad Politécnica de Cataluña denuncia con seis meses de retraso una serie de incidentes en 16 ordenadores, procedentes desde un acceso de la Universidad de Oviedo. El atacante usó un sniffer (un programa latente que va capturando las claves de acceso de los usuarios). Los ficheros los volcó en un ordenador localizado en Palma de Mallorca, cuya palabra de paso era Hispahack y cuyo directorio era JFS. Buscando en la red llegan a una página llamada Mentes Inquietas, la revista de Hispahack, donde se depositaban artículos, entre ellos uno de JFS, otro de STK o un tercero que explicaba cómo debían de comportarse en caso de ser detenidos. Tenían derecho a una llamada telefónica y esa llamada debía servir para avisar al resto del grupo para que borraran sus archivos.

La Interpol avisa que se ha producido un asalto a la Universidad de Oxford desde España y que la huella que han dejado es H! Todas las piezas encajan y, con los mandamientos judiciales en la mano, logran la identificación de un miembro del grupo que declara conocer a JFS y STK. Ambos trabajan para Gibnet, la telefónica de Gibraltar. Utilizando un subterfugio se logra una cita con ellos en La Línea de la Concepción. STK reconoce que tenían una cuenta en Palma de Mallorca y confiesa el asalto a la NASA y al Congreso de los Diputados. Pasaron dos días en la cárcel. Son jóvenes, brillantes, y de una gran frialdad. Aunque están a la espera de otros juicios, ahora trabajan como responsables de sistemas informáticos en una empresa, "y muy bien remunerados", dice su abogado, Sánchez Almeida.

Una fiscalía central

Aunque no fueron condenados por falta de pruebas documentales, un juez estimó que la obtención de las claves de acceso era un daño. Durante la investigación, la Guardia Civil tuvo que pedir órdenes judiciales a jueces de Oviedo, Barcelona, Girona, Palma de Mallorca y la Línea de la Concepción. Demasiado trasiego, lo que pone de manifiesto la necesidad de una fiscalía para delitos informáticos, punto en el que coinciden tanto Anselmo del Moral como Carlos Sánchez Almeida. "Hacen falta jueces preparados para este tipo de casos, que sepan distinguir también entre quién quiere aprovecharse de la red para cometer delitos o ganar dinero y quién lo hace para descubrir errores", dice el abogado.

Algún día, la Guardia Civil podrá patrullar por la red. Hoy es imposible. Bastante tienen con verificar lo que les dicen sus informantes. O con cumplir con las denuncias que reciben de particulares y empresas afectadas. O con perseguir a narcotraficantes y terroristas. Se han ganado su justa fama. Pero son media docena: el capitán Anselmo y los suyos. O sea, moral.es y los men in green. Moral no les falta.

El elogio del rival

No cuenta la Guardia Civil con las simpatías de los hackers españoles, pero sí con su respeto. "Son muy competentes profesionalmente y trabajan con una gran insuficiencia de medios, pero se les reprocha que hayan querido dar varios golpes de efecto a costa de los hackers españoles, que no son los peligrosos delincuentes que se quiere vender. Nos consta que hacen una gran labor en otras áreas menos llamativas a efectos mediáticos, sea en la lucha contra la droga, la delincuencia organizada o el terrorismo, pero eso vende mucho menos que cazar a un hacker". Lo dice Carlos Sánchez Almeida, un abogado que se ha hecho famoso por defender a hackers españoles, entre ellos a los líderes de Hispahack. "No tenemos la culpa de que unas operaciones tengan más repercusión que otras", replica Anselmo del Moral. "En el mismo día se ha dado cuenta de la detención de un homicida y de un hacker y ha recibido mucho mejor tratamiento el segundo caso, pero eso es una valoración de los propios medios de comunicación. No perseguimos exclusivamente a chicos jóvenes que buscan emociones en la red"."La gente tiene que saber que Internet es una herramienta útil para todos, pero también para el crimen organizado. Los terroristas ya no necesitan moverse para recibir un mensaje, una orden para un atentado; ahora recurren al correo informático. Y eso les reporta muchas ventajas, porque evitan el riesgo de desplazarse o de sufrir pinchazos telefónicos".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 19 de marzo de 2000

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