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La losa de una libra fuera del euro

La creciente revalorización de la libra en el mercado de divisas se suma a las dificultades que BMW encuentra en el Reino Unido. Las inversiones del grupo alemán en su filial Rover no han impedido el declive pronunciado de una marca, símbolo en el pasado de las emergentes clases medias británicas. El grupo alemán ha desembolsado cerca de 1.000 millones de libras (270.000 millones de pesetas) para la modernización de la planta de Cowley, próxima a Oxford, donde se fabrica el nuevo Rover75, y aún tiene pendiente la inyección de 1.300 millones de libras en Longbridge para albergar al nuevo Mini y los sustitutos del Rover 200 y 400.

Las pérdidas ponen en peligro la reputación e independencia del grupo alemán, cuyo 46% del capital está en manos de la familia Quandt.

La fortaleza de la libra entorpece los planes de exportación del Rover 75, un modelo bien acogido por la crítica automovilista. Y, al mismo tiempo, encarece la producción en una fase de contención, e incluso bajada, de los precios de los automóviles en Europa.

A diferencia de otros fabricantes, BMW basa su red de suministros en los mercados locales, lo que, en el caso de Rover, afecta a la productividad. Estudios independientes señalan que el ocaso de la planta repercutirá indirectamente en unos 50.000 puestos de trabajo en la región de Midlands.

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