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Dimisiones en Murcia y Burgos

El ejemplo del secretario general del PSOE, Joaquín Almunia, presentando su dimisión de manera irrevocable, cundió ayer en Murcia y Burgos, junto al anuncio del primer secretario de los socialistas catalanes, Narcís Serra, de no presentarse a la reelección en el congreso de su partido del próximo mes de junio. Serra desvinculó su abandono de los resultados electorales, aunque el PSOE ha perdido en Cataluña casi 400.000 votos.Antes de las elecciones, otros secretarios generales anunciaron que no se presentarían a la reelección, por lo que la renovación en las cúpulas regionales y provinciales será un hecho en esos congresos, que se celebrarán entre el verano y el otoño. Dos miembros de la ejecutiva insular del Partido Socialista Canario de Tenerife anunciaron su dimisión por discrepancias con su secretario general, Melchor Núñez, al que responsabilizan "de la desvertebración" de su agrupación.

La dimisión, sin embargo, de la secretaria general de Murcia, María Antonia Martínez, también miembro de la ejecutiva federal, sí tiene que ver con el resultado de estas elecciones tal y como señaló ella misma. El PSOE, a juicio de Martínez, hoy "está obsoleto", informa Antonio Aguilar.

"No voy a hacer recomendaciones ni reproches; la culpa ha sido del partido, que no ha sabido ilusionar al electorado, y yo asumo la parte que me corresponde", dijo Martínez. A su juicio, la renovación debería partir de las bases, de la militancia, y no de la cúpula del partido.

La dimisión del secretario provincial de Burgos, Julián Simón de la Torre, también por los malos resultados cosechados por el PSOE en la provincia, fue calificada por el secretario general de Castilla y León, Jesús Quijano, de "aislada" en la región y confió en que no hubiera un proceso de dimisiones "en cadena". Para Quijano es razonable que el congreso federal se celebre en julio para que haya tiempo de buscar al nuevo secretario general. La idea de que sea completamente nuevo no es compartida por Quijano. A su juicio, puede ser alguien con experiencia y no recien llegado, "tal y como ocurrió en su momento con José Borrell". La tesis de que la renovación no debe consistir en una ruptura total es compartida por otros dirigentes. El alcalde A Coruña, Francisco Vázquez, defendió que el sucesor de Almunia tendría que ser alguien que haya tenido el respaldo de los ciudadanos en las urnas, y citó a Manuel Chaves, José Bono y Juan Carlos Rodríguez Ibarra a modo de ejemplo.

Miembros de la ejecutiva, como Ramón Jáuregui, señalan que la renovación que piden algunos de sus compañeros no debe significar "el sucidio colectivo" ni que todos los dirigentes actuales estén inhabilitados para estar en el PSOE que surja del congreso.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 15 de marzo de 2000