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Tribuna:

La prueba del algodón VICENTE VERDÚ

La razón de ser de un elector es elegir. Escoger entre una opción u otra y, estando como está personalizado el espectáculo, dirimir entre este individuo o aquél. Podría darse el caso de que un programa pareciera preferible pero que se vacilara teniendo en cuenta quién sería finalmente el encargado de la realización. Atendiendo a esta posible turbación, Felipe González apoya a Almunia recalcando algo especial y es la diferencia que cree que existe entre la mirada de Aznar y la de su propio líder. Sobre la de Aznar dice que no merece calificación, sobre la de Almunia declara que es "una mirada limpia". En el conjunto político, González es el que denota ser más sensible a los efectos de la moderna mercadotecnia electoral. Una mirada limpia es signo cabal de transparencia y, por ello, señal de una oferta democrática mejor. De hecho, nunca como ahora se ha hecho coincidir tanto la idea de democracia con la de transparencia o la luz proyectada sobre la gestión, los planes, los presupuestos, las interioridades de la administración. En Berlín o en Londres, los parlamentos nacionales o municipales se construyen como urnas de vidrio, traslúcidos y expuestos a la mayor contemplación.

Almunia sería así, gracias a la mirada limpia, como una personalidad encristalada, sin nada que ocultar y con las puertas abiertas. La mirada limpia resulta ser como un camino despejado y de doble dirección, porque la pupila constituye, a la vez, una lente hacia fuera y hacia adentro del cuerpo. Es, en un sentido, la óptica con la que se examina el mundo; y es, en el otro sentido, un portal por donde se accede al interior del organismo para poder diagnosticar su estado. Entre los secretos de la interioridad y la peripecia de exterioridad, la pupila actúa como una linde que decide, según sea su cualidad recta o torcida, limpia o turbia, un surtido de posibilidades entre la verdad y la mentira, la lealtad o la traición.

Felipe González conoce bien lo que refiere cuando concentra la virtud del candidato en la calidad de su mirada. Una pupila de primera clase es capital para entender lo que pasa y actuar en consecuencia. Almunia podrá ser esto o aquello, alto o bajo, calvo o melenudo, pero si es verdad que no se afeita al ras, posee, sin embargo -según González- una mirada limpia. ¿Qué mejor guía directa y fácil podría ofrecerse para una buena elección?

Los electores necesitan orientarse a través de algo, efectuar algun test que les proteja de un error. El PP no ofrece hasta ahora nada en este sentido pero el PSOE, como en las demos modernas, invita a que los electores se acerquen y miren a los ojos del candidato. La prueba de la limpieza está inspirada en la misma estrategia práctica que el algodón.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 28 de febrero de 2000