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Cientos de miles de personas se agolpan para suscribir acciones de un nuevo portal de Internet para toda China

Taxistas, dependientas, camareros, y en general, los habitantes de Hong Kong, sólo tienen ojos para el mundo virtual. Si el virus ha afectado a los pequeños inversores de Bolsa en todo el mundo, en Hong Kong el fenómeno alcanza hoy proporciones inauditas. Desde hace tres días, cientos de miles de personas se agolpan ante las ventanillas del banco HSBC y de otros bancos locales para obtener un formulario blanco para comprar acciones de Tom.com y hacerse ricos de la noche a la mañana. El origen del último arrebato de una población siempre dispuesta a seguir la última moda financiera es la entrada en el Growth Enterprise Market -el nuevo mercado bursátil de las empresas con fuerte crecimiento- de una empresa china llamada Tom.com. A priori, algo muy banal: se trata del enésimo portal de Internet dirigido al mundo chino -o al mundo que interesa a China- y especializado en el ocio en sentido amplio. Sin embargo, más de un millón y medio de personas se precipitaron para obtener un formulario de compra de estas acciones: corre el rumor de que la demanda superará a la oferta más de 3.000 veces, es decir, todavía más que la demanda por la acción de Beijing Enterprise que, en 1997, superó a la oferta por 1.276 a uno. Un récord histórico.

No obstante, si se observa con detenimiento, este asunto es cuanto menos extraño: mientras que las empresas que se introducen en EEUU tienen como media cuatro años de existencia, Tom.com fue formalmente lanzada el 18 de enero pasado con una modesta aplicación de ocio para Internet vagamente interactiva, Tomcast. Aunque haya empezado a establecer alianzas y a comprar contenidos, el asunto, hoy por hoy, no es más que una pompa de jabón o, en términos más correctos, una empresa en pañales. El propio portal no se lanzará hasta el próximo mes de junio y nadie ha podido comprobar la calidad del servicio. Es más, en su folleto, la compañía advierte a los inversores de los numerosos riesgos que corren, a saber, la fragilidad de las previsiones de beneficios, las pérdidas ya sufridas y las futuras que, sin duda y la fuerte competencia existente en el mercado de los portales chinos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 24 de febrero de 2000