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Entrevista:

"Si no logro obsesionarme, me resulta difícil escribir"

Después de su última novela, Luna lunera, ambientada en la posguerra, la escritora Rosa Regás (Barcelona, 1933) quiere narrar ahora la rebelión que experimentan algunas personas contra su propia naturaleza, el conflicto con lo que han recibido de la vida, ya sea el aspecto físico o la fortuna personal. La autora de Azul o Memorias de Almator, ha estado recientemente en Sevilla en un encuentro con el público invitada por el Círculo de Lectores.Pregunta. ¿Qué quiere contar en su próximo libro?

Respuesta. Ahora me interesa contar la rebelión de algunas personas contra los dones recibidos, por ejemplo, un hombre bajo, una mujer fea... la rebelión contra los dones de la naturaleza, con lo que ésta o la vida nos ha dado, ya sea en el cuerpo, en el alma o en la fortuna personal.

P. ¿No le extraña que en Andalucía haya pocas narradoras?

R. Creo que eso va por rachas. Poetisas sí que hay, aunque me parece que en general Andalucía es tierra de poetas más que de narradores.

P. Usted ha dicho que hay escritores que han llegado al techo de su capacidad.

R. Me parece que los que creen que han llegado adonde querían llegar y que están llenos de vanidad han creado su propio techo. La vanidad es el defecto más común de los escritores y nuestro peor enemigo.

P. ¿Cree que el mercado editorial engaña a veces a los lectores?

R. No, no es el mercado editorial. Es la educación de los lectores, que no distinguen lo bueno de lo malo. Si en la escuela se enseñara a tener criterio, en vez de tantos nombres y títulos de obras, no sólo no nos podrían engañar los editores, tampoco los políticos, por ejemplo. El editor publica lo que cree que puede vender. Sólo se engaña al que no tiene criterio. Creo que es primordial enseñar a tener criterio, tanto en la cultura, como en las ideas, la política y en la vida. Si no, cualquiera nos engaña.

P. ¿Qué cree que está cambiando en la novela como género?

R. Nada. Los cambios que pueda haber no son fundamentales. Si lo fueran, dejaría de ser novela. Hay cambios en la manera de exponer los hechos, de situar a los personajes. A veces aparece un escritor más dotado que le da un vuelco, pero no es absolutamente fundamental. La novela sigue siendo la novela, que no es otra cosa que narrar, contar una historia de muchas maneras.

P. ¿Qué género le divierte más?

R. No sé, depende. Lo que más me gusta y más me cuesta es escribir una novela. Me cuesta tanto entrar que casi no me entero de lo que hago y cuando me quiero dar cuenta ya ha pasado. Escribir es una obsesión para mí. Si no logro obsesionarme, me resulta difícil escribir.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 24 de febrero de 2000

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