Los constructores afirman que el sector sufrirá una desaceleración si no se frena el alza de costes

Los constructores de obra pública denunciaron ayer los altos costes que soporta el sector y afirmaron que, de no frenarse, ocasionarán una desaceleración de la actividad constructiva en los próximos dos años. Así se manifestó ayer Rafael Romero, presidente de la Cámara de Contratistas de Obra Pública de Cataluña. Romero dijo que el coste del suelo se ha doblado en el área metropolitana de Barcelona y que se han producido aumentos importantes en el precio de los ladrillos. Los costes subieron un 13,3% el año pasado, lo que puede estrangular el crecimiento.

La organización patronal afirma que el sector de la construcción creció en 1999 en Cataluña el 9%, más del doble de lo que subió el conjunto de la economía, que fue el 4%. La previsión para este año es de una ligera desaceleración, con un crecimiento del 8%, que continuará durante el ejercicio de año 2001 con un descenso suave del ritmo de actividad hasta llegar al 6%. El presidente de la cámara de constructores criticó que, con una subida del 13,3% durante el año 1999, los costes se están disparando. En 1998 habían crecido el 8%.Romero pidió para las obras públicas una política que, como en el caso de la vivienda, permita reducir los precios creando una mesa que reúna a promotores, constructores, bancos, ayuntamientos y la Generalitat, para buscar medidas concretas que eviten la actual espiral inflacionista. También solicitó programas de formación que permitan crear en el sector mano de obra más especializada para cubrir la demanda y reducir los costes. La patronal está dispuesta a formar más trabajadores, pero reclama más recursos.

Falta de mano de obra

La cámara sostiene que los costes de construcción suponen el 35% del precio final de una vivienda. La patronal insiste en que el auge del sector está ocasionando falta de mano de obra y elevando los salarios reales. Los costes salariales se han incrementado el 15%, asegura la patronal. Romero añadió que los trabajadores que quedan todavía en paro en el sector son "peones en edad madura" y señaló que la construcción "no necesita ahora peones, sino mano de obra cualificada".

Romero pidió un aumento de la productividad de los trabajadores del sector para hacer frente al aumento de costes de las materias primas. En este sentido, reiteró su oferta de promover la formación de 12.000 personas al año en el Instituto Gaudí -donde también se sientan los sindicatos- si obtiene una financiación de 4.550 millones de pesetas. La patronal dice que estos fondos pueden salir de la cuota destinada a formación que empresas y trabajadores pagan al Instituto Nacional de Empleo.

Concursos desiertos

Lo que más afecta es lo que sucede más cerca. Para no perderte nada, suscríbete.
Suscríbete

Romero aseguró que la desaceleración de actividad esperada puede repercutir de manera negativa en el sector y que hay riesgo de que se repitan casos como la suspensión de pagos de la constructora AGT. El presidente de los constructores de obra pública añadió que hay un exceso de competencia. A cada concurso se presenta una media de seis empresas, que, además, hacen reducciones de precios de más del 10% sobre la cifra de salida, de forma que, según explica, los márgenes de las constructoras "quedan muy afectados".

El incremento de los costes y las dificultades de concursar originan que las empresas tengan rentabilidades bajas, del orden del 2,1% sobre las ventas y del 10% en relacion con el capital aportado. "Aunque la construcción vive un buen momento, las empresas no sólo dependen de la coyuntura y si no se hace nada para modernizar el sector lo pagará toda la sociedad, con pisos más caros o con infraestructuras que tardarán mucho más en construirse", dijo Romero.

El presidente de los constructores añadió que en estos momentos es más rentable a corto plazo para algunas empresas vender los solares que edificar. El estudio de la patronal asegura que durante el año pasado el 10% de las obras que salieron a concurso en Cataluña quedó desierto. Esto ocurre, según Romero, porque las administraciones que sacan los proyectos no consideran ni la evolución del mercado ni el incremento que están experimentando los costes.

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS