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300 vecinos de Griñón frenan por segunda vez en menos de una semana la moción de censura contra su alcalde

Los ánimos continúan encendidos en Griñón (4.100 habitantes). Alrededor de 300 vecinos lograron ayer frenar por segunda vez en menos de una semana la moción de censura contra su alcalde, Juan Francisco Díaz, del PP. Los dos ediles del Grupo Popular y los cuatro de la Agrupación Independiente de Griñón (AIG) que quieren echarle tendrán que esperar unos días más para sentar al edil Jesús Castellano (PP) en el sillón del regidor.La historia de la moción de censura abortada fue idéntica a la del pasado sábado. El alcalde de Griñón convocó para las seis de la tarde el pleno extraodinario. En lugar de discutir la moción en el Ayuntamiento, se decidió que se llevara a cabo en el teatro municipal por tener éste más capacidad. Los vecinos, en su mayoría seguidores del actual alcalde, se congregaron pronto para copar todos los puestos. Cuando la secretaria municipal comenzó a leer la convocatoria del pleno, los asistentes comenzaron a pitar y a gritar contra Jesús Castellano. "Sinvergüenza" o "Griñón no te quiere, márchate" fueron algunos de los insultos proferidos contra el edil del PP.

El presidente de la mesa de edad y la secretaria municipal suspendieron el pleno en espera de que los ánimos se calmaran. Los vecinos se fueron aproximando al escenario para insultar e increpar a Jesús Castellano. Ante el cariz que estaba tomando la situación, el edil y la funcionaria decidieron suspender la sesión. La celebración de la moción de censura ha quedado aplazada sin fecha.

Los vecinos continuaron durante cerca de una hora pitando y chillando a los dos concejales del PP y a los cuatro de AIG que presentaron la moción de censura. Los seis permanecieron sentados en sus asientos. Al final se refugiaron en los camerinos.

"Esto es un nuevo atropello contra la democracia. El alcalde ha estado preparando un sector minoritario del pueblo para que reventaran el pleno", señaló Jesús Castellano. Éste acusó a Juan Francisco Díaz de aprobarse un sueldo "desproporcionado" (más de medio millón de pesetas al mes), de contratar a familiares y conocidos en la empresa de las limpiezas, de incumplir el programa electoral y de rodearse de amigos en el Ayuntamiento. Castellano aseguró que ha conseguido un acuerdo con la AIG para que sus cuatro ediles se incorporen al Partido Popular.

Juan Francisco Díaz se mostró emocionado por la respuesta de sus vecinos: "La opinión del pueblo y lo que han venido a defender aquí es que su alcalde sea el que salió de las urnas". "Son unos tránsfugas [los dos ediles del PP], que no han sido leales a las siglas bajo las que han sido elegidos", afirmó. También pidió a los seis concejales que han presentado la moción de censura que "recapaciten y que cambien su actitud para que todo continúe como hasta ahora".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 16 de febrero de 2000