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Tribuna:

Pijadas

Una formación plural como el PP admite un ala pija, presente en la conducción política, económica y cultural del aznarismo, pero en la que no suponía al señor Trillo, sino más bien en la fracción shakespeariana, con sonetos incluidos: "Tu sustancia ¿cuál es, de qué estás hecho, acaso / de millares de sombras que no son nada tuyo?". Es decir, le suponía meditativo y dubitativo a propósito de sustancias y accidentes de la política y le descubro de pronto como un cliente de pase de modelos, calificando a sus colegas según la facha y suponiendo que las barbas de Víctor Ríos indican que sabe menos de política internacional que el señor Matutes, malogrado ministro de Asuntos Exteriores, como también malogrado futbolista del Real Club Deportivo Español en aquellos tiempos en los que quien no era futbolista a los 20 años es que no tenía corazón y que quien no era oligarca a los 40 es que no tenía cerebro. ¡Qué gran futbolista se perdió el españolismo y qué escaso ministro de Exteriores ganó la españolidad y el criptopinochetismo!No creo que en los planes de las izquierdas pactantes y pactadas figure el de postular a Víctor Ríos como ministro de Asuntos Exteriores, aunque me consta, desde los tiempos de Materiales, que el señor Ríos tiene amplios conocimientos sobre política internacional. Trillo ha creado la alarma social desde la percepción pija del: ¡Qué horror, tan rojos y con estas barbas, no serán admitidos en las mejores pistas de 'paddle tennis'! Desorientado me tenía Trillo porque a los pijos se les nota por el habla, esa agotada estrategia verbal en la que las vocales se despatarran bajo el peso de las consonantes excesivas, y en cambio el presidente de las Cortes tiene un hablar poscampesino a lo culto y por tanto le suponía del ala florido pensil y poco dado a frivolidades apreciativas, aunque el peligro rojo desbarata los temples y relaja los esfínteres más enteros. Autor de un estudio sobre Shakespeare y el poder, cobran sentido para él los versos del soneto en el que don Guillermo se pregunta: "¿Dónde estás musa mía, que olvidada pareces / de cantar el asunto al que debes tu gloria? / ¿O es que empleas tu soplo en algún canto indigno / malgastando tu numen con materias vulgares?".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 7 de febrero de 2000