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Apremian a 90 vecinos de Basella para que abandonen la zona inundable de Rialb

La Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE), organismo responsable de la construcción del pantano de Rialb (Noguera), ha apremiado a los 90 vecinos que aún permanecen en Bassella para que abandonen sus casas lo antes posible, ya que el municipio se encuentra en la zona inundable del embalse y podría verse afectado por una hipotética crecida del río Segre cuando se cierren definitivamente las compuertas.Las obras del pantano de Rialb están prácticamente acabadas y el próximo 14 de febrero serán inauguradas por la ministra en funciones de Medio Ambiente, Isabel Tocino. Sin embargo, los técnicos tienen previsto cerrar las compuertas el día 1, por lo que a partir de esa fecha la operatividad de la presa será total, aunque este año sólo se llenará una cuarta parte del pantano, cuya capacidad es de 402 hectómetros cúbicos de agua.

La pasada primavera, el pantano de Rialb, uno de los más grandes construidos en España en las últimas décadas, pudo embalsar 30 hectómetros cúbicos, cantidad que permitió paliar la escasez de agua en la zona regable del canal de Urgell, una de las más beneficiadas por esta obra faraónica, que también abastecerá al futuro canal Segarra-Garrigues. El pueblo de Tiurana fue uno de los primeros en ser desalojado y sus casas se demolieron por razones de seguridad.

Teniendo en cuenta que el proceso de llenado del pantano es irreversible, la CHE ha instado el desalojo de Bassella, Castellnou de Bassella, Aguilar y La Clua, donde todavía viven unas 40 familias a pesar de haber cobrado las indemnizaciones compensatorias y las expropiaciones correspondientes. Un portavoz de este organismo hidráulico recordó ayer que estas poblaciones se encuentran en el vaso del embalse y, por tanto, pueden quedar inundadas a partir de los 200 hectómetros cúbicos de agua almacenados. Además, la ocupación de las casas no permite ejecutar las obras de demolición previstas.

El alcalde de Bassella, Ramon Angrill, del PP, señaló ayer que aunque la CHE no ha fijado ninguna fecha concreta para el desalojo de los vecinos, éstos abandonarán sus casas progresivamente y conforme vayan resolviendo los problemas ocasionados por la búsqueda de una nueva residencia. "Antes de marcharnos queremos que la Administración acometa las obras pendientes, como la reposición de servicios, el abastecimiento de agua potable y los accesos a los núcleos de población afectados por la construcción del pantano", añadió Angrill.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 26 de enero de 2000