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La juez deja libre al policía nacional que mató a un joven de un disparo

La juez de instrucción número 27 de Madrid decretó ayer la puesta en libertad del policía nacional que el pasado viernes mató de un tiro por la espalda a un joven al ir a identificarle tras confundirle con un terrorista. El incidente ocurrió cerca de la avenida del Manzanares, a 300 metros de donde ETA había asesinado una hora antes al teniente coronel Pedro Antonio Blanco. No obstante, el agente deberá comparecer de nuevo en los próximos días ante el juez número 25, que tramitará el sumario.

El agente, cuya identidad no ha sido facilitada, mantiene que se le disparó el revólver al tropezar con un bolardo [poste metálico para impedir que los coches invadan las aceras]. Según fuentes del sindicato policial ANPU, tanto la autopsia como el estudio de balística señalan que el fallecido Juan Carlos Sanz Ruiz, de 25 años, fue alcanzado por un proyectil con trayectoria de abajo hacia arriba, lo que probaría que el policía estaba en un plano inferior al de la víctima. Según fuentes de la Jefatura Superior de Policía de Madrid, el agente se dirigía, vestido de paisano, a su trabajo en el grupo de informes de la comisaría de Latina cuando escuchó por su radiotransmisor la orden de dedicarse a tareas de identificación tras el atentado con coche bomba que costó la vida al teniente coronel Pedro Antonio Blanco García, ocurrido sobre las ocho de la mañana en la calle de Pizarra.

Según la versión policial, el agente descubrió entre unos coches a un hombre vestido con chándal y con el rostro semicubierto por una bufanda. Le pidió que se identificase y, al no entregarle éste los documentos que le requirió, le solicitó sus datos personales. El sospechoso le dio un empujón y echó a correr, tras lo cual el funcionario de policía le persiguió y le dio el alto varias veces. Durante la persecución efectuó dos disparos al aire con su revólver reglamentario, pese a lo cual el sospechoso siguió corriendo y se metió por un callejón. El agente tropezó e involuntariamente apretó el gatillo del arma.

El hombre al que perseguía cayó al suelo mortalmente herido por un proyectil que le penetró por la espalda y le destrozó el corazón. El policía pidió ayuda por el transmisor que llevaba y minutos después llamó a una ambulancia, pero las maniobras de reanimación del herido resultaron estériles.

"La juez dejó en libertad al compañero porque está claro que se trató de un disparo fortuito", dijo ayer un dirigente de ANPU, sindicato al que está afiliado el policía. "El impacto que alcanzó al fallecido no fue de rebote, sino que se trató de un disparo limpio, con trayectoria de abajo hacia arriba, lo que prueba que el tiro fue realizado cuando el compañero estaba cayéndose", añadió el sindicalista. Éste asegura que el agente, que quedó en libertad sin fianza sobre las 3.30 de ayer, "tiene un expediente profesional inmaculado".

El fallecido Juan Carlos Sanz "no era un santo", pero "no iba armado ni opondría resistencia", según declaró un hermano suyo, que agrega: "Estaba muy débil y no tenía fuerzas para empujar a nadie". La familia ha confirmado que sobre el joven pesaba una orden de busca y captura y que tenía pendiente de cumplir una condena de cuatro años de prisión. Aunque consumía heroína, los familiares sostienen que "no era drogodependiente".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 24 de enero de 2000

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