Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
LA NUEVA SITUACIÓN EN EUSKADI

Herri Batasuna tilda a los demás nacionalistas de "poco ambiciosos"

La mera discrepancia sobre si la manifestación fue una o dos refleja la división que se viene dando en el seno del pacto de Lizarra. El discurso de PNV, EA e IU se centró en dos ideas: que ETA "pare" y que los Ejecutivos de Madrid y París dejen de "obstruir" el proceso político. Herri Batasuna no hizo ninguna referencia a ETA. El líder de HB, Arnaldo Otegi, reiteró que "el problema no es ETA; son los Estados español y francés" y su rechazo a aceptar la voluntad de los vascos.El presidente del PNV, Xabier Arzalluz, recalcó la existencia de dos movilizaciones. "Los que vienen detrás de nosotros no son de esta manifestación. Quieren estar aquí sin estar del todo. Yo no me voy a meter en su camisa porque todo el munto tiene problemas y ellos tienen los suyos". También dijo que las críticas del Gobierno le "importan muy poco", porque son electoralistas.

El portavoz del Ejecutivo vasco, Josu Jon Imaz, reiteró que la marcha era una muestra del "ansia de paz" de la ciudadanía y que la presencia del Gabinete de Ibarretxe se debía a que "entronca con lo que está haciendo el Gobierno [autonómico]".

Otegi explicó que en Lizarra existen dos bloques porque "en algunas cosas estamos totalmente de acuerdo, como en los presos y la defensa del respeto a la voluntad política de los vascos", pero al mismo tiempo la coalición considera que el resto es "poco ambicioso" en cuanto al objetivo final. Para él la estación término es "un marco político para toda Euskal Herria" que no se puede alcanzar desde la Constitución o el Estatuto.

La hora de la amnistía

La manifestación de Bilbao ha venido precedida por el pulso abierto que han mantenido los dos bloques de Lizarra desde que ETA rompió la tregua el pasado 3 de diciembre y con ello mostró su inequívoca intención de volver a condicionar el incipiente proceso de paz.

PNV, EA e IU convocaron la manifestación de manera unilateral, sin contar con HB, quien ayer recalcó que participaba por su convencimiento de que hay que "sumar fuerzas". La coalición abertzale ha vuelto a poner sobre la mesa con fuerza a los presos etarras, forzada por la presión de sus familiares. Junto a sus demandas clásicas de acercamiento y puesta en libertad de los reclusos enfermos -algo compartido por el resto de los nacionalistas-, ahora exige su excarcelación para que participen en el "proceso de construcción nacional". El PNV cree que la hora para hablar de amnistía no ha llegado. "Aún hay que quemar otras etapas", según un alto dirigente peneuvista.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 16 de enero de 2000