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María Aranguren inicia un nuevo ciclo de arte en la Universidad de Málaga La pintora se mueve en la abstracción "zen"

Una selección de 16 pinturas de María Aranguren (Madrid, 1961), artista que incorpora un lenguaje poético sobrio y delicado, abre un nuevo ciclo de exposiciones de arte contemporáneo en la sala de arte de la Universidad de Málaga. La institución encargará a expertos que ofrezcan su punto de vista de la creación artística actual. El crítico y profesor de arte Enrique Castaños Alés abordará con las cuatro muestras del ciclo Fragmentos y mestizaje el carácter disperso, de revisión constante del pasado y de mezcla de lenguajes que caracteriza el arte de nuestro tiempo.A la muestra de Aranguren seguirán esta temporada las del pintor geométrico Julián Gil, y los escultores Encarni Lozano y Santiago Mayo, exposiciones que se intercalarán en la sala de arte de la Universidad entre los compromisos ya adquiridos por la institución, que ultima el acabado de nuevas infraestructuras culturales en el antiguo edificio de Correos, cuyas obras se han retrasado por la aparición de restos de época romana. Con su ciclo Castaños no pretende dictar pautas, sino "recoger el estado de ánimo y la situación de crisis permanente que en nuestros días vive el arte".

El crítico malagueño ha querido también con su selección recordar que los artistas actuales "están muy lejos de conseguir obras de arte con intención totalizadora, que ofrezcan como en el pasado una visión globalizadora del mundo, eso es imposible en el mundo fragmentario y hasta fracturado de hoy, donde felizmente la cultura occidental ya no es hegemónica y se nutre continuamente de otras culturas".

Esta idea la representa fielmente la obra de María Aranguren. En sus cuadros utiliza muy delicada y modestamente escasos elementos: unos cuantos colores, signos precisos en negro sobre el fondo de color (ocres, azules, grises) como el círculo, que se repiten como una salmodia. El uso de materiales pobres como el papel y el cartón sobre los lienzos, a modo de silenciosos collages, otorga a sus obras un aire de contención estético muy zen, oriental, francamente japonés. Aranguren ha participado en varias ediciones de Arco y colabora habitualmente con la galería Carmen de la Guerra de Madrid.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 16 de enero de 2000