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Reportaje:

Hermanos en contra de las armas

"Los juicios a insumisos son un anacronismo en pleno año 2000, cuando el Gobierno ya ha fijado la fecha en la que el servicio militar dejará de existir". Con estas palabras explicaba ayer Manuel Capilla la "irracionalidad" de su situación, minutos antes de ser juzgado en la Audiencia Provincial de Granada por haberse negado a hacer la mili.El Ministerio Fiscal ha pedido para este joven insumiso de 27 años, estudiante de quinto curso de Odontología, una condena de cinco años de inhabilitación. Su defensa, por el contrario, solicitó al tribunal de la Sala Primera su libre absolución, por considerar que su cliente está amparado por el derecho de libertad de conciencia, reconocido por la Constitución.

Manuel Capilla no acudió solo a la Audiencia Provincial. Estuvo respaldado por medio centenar de personas de colectivos antimilitaristas, asociaciones humanitarias y partidos políticos. Pero, sobre todo, por su hermano gemelo Antonio, que también fue juzgado por insumisión en noviembre de 1999 y condenado a cuatro años de inhabilitación por un juzgado de Madrid.

Manuel Capilla fue reclamado en 1997 por la Oficina Militar de Reclutamiento para que prestara el servicio militar obligatorio en un cuartel de Madrid. El estudiante no sólo hizo caso omiso a este y otros requerimientos oficiales, sino que también se negó a solicitar la Objeción de Conciencia y a realizar la correspondiente Prestación Social Sustitutoria (PSS).

Ayer, el insumiso explicó a los periodistas que considera la PSS como "un castigo por negarse a realizar la mili". "Además", añadió, "esta labor social es muy insolidaria, porque contribuye a que los objetores quiten puestos de trabajo en la Administración y otros estamentos". Como aclaró su abogada en el juicio, que quedó visto para sentencia en apenas 15 minutos, la negativa de Capilla a realizar la PSS "no se debe a una actitud interesada y acomodaticia".

El joven granadino ha colaborado desde 1991 con numerosas asociaciones humanitarias y ONG de forma desinteresada y "comprometida". Uno de sus últimos trabajos lo realizó con Tareas Solidarias-Caravana por la Paz, una agrupación que ayuda a las víctimas y refugiados de la guerra de Kosovo.

Esta militancia social continuada llevó a la defensa a asegurar en su alegato que el acusado "ha hecho trabajos similares a los que exige la PSS, aunque no mediante el procedimiento establecido por la Administración" pública.

La fiscal que ha llevado el caso consideró "muy respetable" la voluntad de ayuda social de Capilla, pero pidió una sentencia condenatoria "por haber incumplido la ley y la obligación de todos los ciudadanos de realizar el servicio militar".

En cualquier caso, el Ministerio Público, debido a una modificación en la legislación, rebajo a cinco años de inhabilitación su petición inicial de condena, que ascendía a 10 años de inhabilitación y seis meses de prisión.

Dado el precedente de su hermano, Manuel Capilla cree que la sentencia, que será dictada en unos diez días, puede ser condenatoria. Sin embargo, prefiere ver el resultado positivo de su insumisión. Su abogada recordó en la vista oral que actitudes como la de los gemelos Capilla "han contribuido a la desaparición del servicio militar obligatorio y a la creación de un ejército profesional". Aunque Manuel recordó que las demandas de los insumisos van "mucho más allá" de la simple supresión de la mili.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 11 de enero de 2000

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