ESPAÑA SE QUEDÓ BORROSA.

La niebla, intensa y persistente en muchos lugares, provocó ayer el caos en los aeropuertos y la tensión de los conductores en ocho comunidades, que apenas conseguían ver más allá del capó de sus vehículos. Desde Almería a Bilbao, la mitad del país permaneció desdibujado, cubierto de un pesado y húmedo velo. En la fotografía, las torres KlO, en Madrid.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 04 de diciembre de 1999.