El regreso de "La naranja mecánica"

La familia de Kubrick permite el reestreno de la película en contra de los deseos del realizador fallecido

La naranja mecánica tuvo una corta vida en las pantallas británicas. Los medios de comunicación, la comunidad de juristas y otros sectores de la sociedad vieron una estrecha relación entre la orgía de violencia ficticia de la película y una serie de crímenes juveniles que tuvieron lugar al tiempo del estreno del filme, en 1971. "Esta horrible tendencia", dijo un juez inglés al dictar sentencia contra un quinceañero que había asaltado a un niño de cuatro años, "provocada por este maldito filme".La maldita película a la que se refirió el juez era La naranja mecánica, la adaptación de Stanley Kubrick de la novela de Anthony Burgess. En la cinta, el antihéroe Alex, interpetado por Malcolm McDowell, conduce a su banda de amigos en un desenfreno de violencia que incluye escenas de violaciones colectivas. Para algunos comentaristas de la época, Alex corría peligro de convertirse en un modelo peligroso para los adolescentes.

Kubrick respondió al torrente de críticas autocensurando su propio trabajo. Exigió a los estudios Warner que retiraran La naranja mecánica de los cines británicos, y hasta su ocaso, en marzo del año pasado, prohibió su distribución en el Reino Unido. Intentos de proyectar la controvertida película en ciclos dedicados al cine de culto o de temática juvenil se toparon una y otra vez con la negativa del director. Para verla, la audiencia británica tiene que viajar al extranjero o hacerse con cintas de vídeo importadas de otros países.

La situación está a punto de alterarse. La naranja mecánica podría regresar a las pantallas británicas el año próximo. La familia de Stanley Kubrick -Christiane, viuda del realizador, y sus hijas, Anya y Katharine- está dispuesta a levantar el veto y dar luz verde al reestreno del filme en el Reino Unido. Marzo del 2000, primer aniversario de la muerte inesperada del cineasta, aparece entre las fechas posibles del nuevo lanzamiento.

La censura oficial en un país muy dado a los tijeretazos poco tuvo que ver en la confiscación de La naranja mecánica. La decisión partió del propio Kubrick, aunque sus motivos son ahora objeto de polémica. Un documental reciente argumenta que el director quiso proteger su vida con un gesto sin precedente en un autor, la autocensura. De acuerdo con esta versión, el director recibió amenazas de muerte, contra él y su familia, que le llevaron a prohibir la distribución de la cinta. Casi treinta años después del estreno original, la familia Kubrick parece sentirse libre de cualquier represalia. No ha trascendido que el autor hubiera autorizado la reposición, pero parece dispuesta a levantar un edicto autoimpuesto. En el plano moral se puede deducir que si el peligro se ha disipado, si su viuda e hijas no se sienten ya amenazadas de muerte, también se ha anulado la causa genuina de la exclusión de La naranja mecánica de las pantallas británicas.

Corren, además, otros tiempos y es posible que los ataques descontrolados, sin motivos aparentes, de Alex y su banda apenas impacten a los adolescentes de hoy. De hecho, Quentin Tarantino entró en el panteón de grandes estrellas gracias a Reservoir dogs y a Pulp fiction, donde abundan las escenas violentas. La controversia en torno a la violencia de Natural born killers tampoco dañó la popularidad de su realizador, Oliver Stone. "La naranja mecánica es un trabajo magnífico, que se adelantó a su época", manifestó ayer el biógrafo de Kubrick, Jon Baxter.

Baxter advierte dos tipos de violencia en la película. En la primera parte de la cinta, dice, Alex se lanza en picado contra sus víctimas y la audiencia se ve arrastrada en esta orgía de desenfreno. Por el contrario, puntualiza, la segunda parte trata de la violencia de Estado, del brutal intento de la sociedad por enmedar al joven criminal. "La violencia juvenil vuelve otra vez a un primer plano en nuestra sociedad. Curiosamente, Kubrick nos ofrece una mirada fresca a un problema contemporáneo", señala el biógrafo.

Kubrick sólo reconoció once de sus largometrajes. Consideró los trabajos cinematográficos anteriores a Atraco perfecto como obras de un principante que no estaban a la altura de sus exigencias. Su obsesión por el detalle, que prolongó su ultimo rodaje durante más de 18 meses, le privó de comprobar el impacto de su testamento cinematográfico. Eyes wide shut, con Tom Cruise y Nicole Kidman de protagonistas, se estrenó meses después de su muerte, en su residencia inglesa, a los 70 años de edad.

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 02 de diciembre de 1999.

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