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Entrevista:SIDNEY BRENNER Pionero de la genética molecular

"La biología será pronto una disciplina teórica, y su reto será reconstruir el pasado"

Javier Sampedro

Dentro de 500 años, cuando los historiadores -o lo que sea que haya venido a sustituirlos- se hayan olvidado del proyecto genoma humano, del maíz transgénico y de la oveja Dolly, el nombre de Sidney Brenner seguirá inscrito con letras de oro en los anales de la biología. Este científico de 72 años, británico de origen surafricano, y cuyas contribuciones a la genética tienen una trascendencia evidente para toda la comunidad científica, con la posible excepción de la Academia sueca, lleva medio siglo haciendo investigación con el sello Brenner: rompiendo esquemas, abriendo campos, creando escuela.Brenner, que intervino el lunes en el simposio Genomics, proteomics and health organizado por el Centro Nacional de Biotecnología (CNB) de Madrid, irrumpió en Cambridge (Reino Unido) a finales de los años cincuenta y enseguida se convirtió en el brazo derecho de Francis Crick, codescubridor del ADN. Juntos dilucidaron, en un experimento clásico por su elegancia, la naturaleza del código genético, y rápidamente delinearon los fundamentos de la biología molecular, que es actualmente una de las áreas más fértiles de la actividad científica mundial.

A finales de los sesenta, sin embargo, Brenner decidió que la biología molecular ya no era intelectualmente estimulante, y eligió un pequeño gusano, Caenorhabditis elegans, como sistema modelo para estudiar cómo los genes diseñan a los animales. Inauguró así un campo en el que trabajan actualmente más de mil científicos en el mundo. El gusano de Brenner ganó en noviembre del año pasado la carrera de describir los genomas animales

[el genoma es el conjunto de los genes de un ser vivo].

Pregunta. ¿Cómo será la biología dentro de dos o tres años, cuando se haya completado el genoma humano?

Respuesta. Enviar un hombre a la Luna es muy fácil. Lo difícil es traerle de vuelta. Con el genoma pasa lo mismo. Describir el genoma humano es trivial. Pe-ro cuando acabemos, habrá que traerlo de vuelta: comprender el significado, resolver los grandes problemas de la biología de nuestra especie. La mayor parte de la gente cree que la secuencia del genoma humano va a ser una especie de mensaje llegado de los cielos. Pero lo cierto es que ese mensaje nos va a decir muy poco. Nos va a decir algo como: "Mira, esto es lo que tienes que entender ahora".

P. Usted es adicto a las paradojas, ¿no?

R. Ya lo creo.

P. ¿Cree que son importantes para la ciencia?

R. Lo son. Las paradojas señalan exactamente al punto donde hay algo difícil de explicar, y es ahí donde suelen ocultarse las claves cruciales. Por cierto que hay un montón de paradojas en el genoma humano y la mayoría de los científicos tienden a volver la vista hacia otro lado.

P. Diga una.

R. Parte del genoma son elementos de control, los que dicen dónde y cuándo deben activarse los genes que tienen al lado. Si comparamos los elementos de control de dos genes humanos que se activan igual, encontramos que sólo se parecen vagamente. Pero si comparamos el de un gen humano con el del mismo gen de otra especie muy alejada, son idénticos al 100%. Yo no sé qué quiere decir esto, pero tiene que ser algo importante.

P. ¿Es posible hacer hoy una biología tan creativa como en su juventud?

R. Creo que, de hecho, es mucho más fácil hacerla ahora, debido a la enorme cantidad de información disponible. Estoy seguro de que la biología se va a convertir muy pronto en una disciplina teórica, y creo que todos los científicos creativos estarán pronto en el campo de la evolución. El gran reto es reconstruir el pasado, y eso requiere pensamiento creativo. Secuenciar genomas no es más que cocina, pero averiguar cómo han llegado a ser como son es una tarea hecha a medida para las mentes más inquisitivas.

P. En los años sesenta, usted decidió que las líneas maestras de la biología molecular habían sido ya resueltas...

R. Sí, sí.

P. ...y dejó ese campo, pensando que un gran número de investigadores entrarían en él...

R. Por supuesto.

P. ...y acabarían de dilucidar "los detalles químicos", es decir, el trabajo sucio.

R. Pues claro que sí. Si la ciencia fuera como una partida de ajedrez, la única parte interesante sería la apertura. El resto es muy aburrido y lo puede hacer cualquiera. En los movimientos iniciales es donde se plantean los desafíos intelectuales, y también las cuestiones prácticas más relevantes.

P. Y el resto lo puede hacer el ordenador Deep Blue.

R. El resto no hay más que llevarlo a cabo. No lo digo en un sentido ofensivo, pero el caso es que eso ya no es un trabajo interesante ni estimulante. Pura rutina.

P. En el momento en que el genoma del gusano fue secuenciado por completo, ¿qué supimos que no supiéramos ya un minuto antes?

R. La genética clásica sólo puede encontrar un gen normal cuando existe una versión anormal de ese gen

[una mutación]. Pero hay montones de genes para los que no hay mutantes, y describir el genoma completo es la única forma de encontrarlos. Sólo ahora sabemos cuál es el número total de genes del gusano. Eso es lo que no sabíamos un minuto antes.

P. ¿Se podría transmitir esa información a un planeta de otro sistema solar de modo que surgiera allí un gusano?

R. El problema es que no basta con computar el gusano: luego hay que construirlo. Haría falta algo así como una célula vacía, en el otro planeta, en la que poner el ADN del gusano. Desde luego, si en aquel planeta hubiera marcianos que dispusieran de caballos pero no de cebras, nosotros podríamos transmitirles la información genética de la cebra, y ellos podrían ponerla en un óvulo de caballo. Creo recordar que

[el astrónomo británico] Fred Hoyle especuló con algo parecido.

P. En tiempos de Linneo, los biólogos catalogaban miles de especies. Ahora catalogan miles de genes ¿Es la llamada genómica una nueva versión de la taxonomía sistemática?

R. No. La genómica trata de abordar un concepto fundamental, que es éste: ¿Podemos computar los organismos? ¿Puede construirse un animal sólo con la secuencia de su información genética? El problema, sin embargo, es que yo no creo que esa cuestión pueda responderse hoy. Incluso es posible que la respuesta no exista nunca.

P. ¿Por qué?

R. Porque los sistemas biológicos son producto de la evolución. Si las matemáticas son el arte de lo perfecto y la física es el arte de lo óptimo, la biología no es más que el arte de lo satisfactorio: cualquier cosa sirve, siempre que funcione. Muchas cosas que encontramos en los genomas no están ahí por una razón lógica, relativa al diseño óptimo, sino que son una mera consecuencia de la forma en que los genomas surgieron en la historia. Lo interesante de los genomas es su continuidad histórica.

P. ¿Se llegará a deducir la existencia de algo así como un genoma primordial del que surgieron todos los genomas animales?

R. Probablemente sí. Más aún, deduciremos un genoma humano primordial, del que se deriva el genoma de cada persona concreta; un genoma primordial de los primates, uno de todos los vertebrados, etcétera.

P. El gusano de Brenner ha sido un ejemplo de investigación pública y con resultados accesibles a todo el mundo. ¿Qué opina de la carrera de las patentes asociada al genoma humano?

R. La verdad es que la accesibilidad total es poco común en la ciencia. Los investigadores suelen ser más egoístas. Y, para colmo, ahora no es ya sólo una cuestión de competencia científica, sino también comercial.

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