Entrevista:

"El arte es la cura de la humanidad"

Dice un anuncio publicitario que estos días pasan en la televisión que muchas de las grandes ideas salieron de un garaje. Moebius hizo su propio garaje y lo llamó hermético. Nada que ver con su carácter, abierto y afable. El caso es que de la cabeza de este artista francés (Nogent-sur-Marne, 1938) no han dejado de salir grandes ideas. El ilustre ilustrador ha estado en Sevilla con motivo de la celebración de Art Futura, donde se han expuesto los dibujos que ha creado para la zona de aventuras de Metreon, un centro de entretenimiento urbano situado en el corazón de San Francisco que se abrió el pasado junio.Los más jóvenes deben saber que Jean Giraud, Moebius, diseñó muchos trajes espaciales y uniformes para la película Alien, de Ridley Scott. Y los más mayores, pero no tanto, recordarán sin duda su famoso teniente del oeste, Blueberry. Debe de ser por estas cosillas de nada (que no son más que una pequeña muestra de la producción de este dibujante) por lo que se considera a sí mismo "un artista que hace algo muy normal". "Al dibujar cada día uno se vuelve bueno, acaba siendo una especialidad". Luego dijo -ayer en Sevilla- que es "un soñador". Eso ya está mejor, porque el maestro no puede pretender a estas alturas de la viñeta, que uno se crea que por mover el lápiz cada día se acabe decorando el Metreon. Qué va, qué va.

No es falsa modestia, sin embargo, sino humildad verdadera, la de los grandes. La de aquellos a los que no les devora la fama porque "los artistas conocidos corren el peligro de caer en la corrupción, en el poder". Dijo que ha rechazado algunos trabajos poco interesantes que le han propuesto en los que se adivinaba la sola intención de que su nombre decorara el envoltorio.

Moebius trabaja ahora en el diseño de un juego con un grupo de amigos jóvenes entre los que está su hija, pero no es un juego de críos, no, que la niña "ya tiene 30 años". "Es una experiencia interesante, el juego tiene una historia, una filosofía y una concepción del mundo, complicada". Entre sus último proyectos destaca también la idea de crear un juego para adultos, virtual que mezcle pinturas, dibujos, coreografías, en el que las personas puedan participar aunque no de forma interactiva. "¿Cómo se va a llamar?", preguntan los periodistas. Moebius hace memoria pero no consigue recordar el último nombre pensado, que, de todas formas, no será el definitivo.

Se acabó el boom del cómic como obra artística, de culto, para adultos. Es la hora de lo digital, de lo virtual y Giraud no ha dejado pasar ese tren aunque utiliza el ordenador muy poco, para colorear, si acaso".

De todas formas la filosofía de su trabajo no ha cambiado: "Busco y tomo ideas del inconsciente y las pongo en el consciente. Hago historias para que las lean los niños y los adultos, aunque de otra forma. Eso es lo interesante, que las mismas cosas puedan cambiar".

Moebius va desgranando sus ideas como si se tratara de un diccionario de viñetas: "El artista tiene que comunicar, necesita hablar". O "divertir es lo contrario de pervertir". Sobre el arte, Moebius piensa que puede ser venenoso, tanto al realizarlo como al consumirlo. "Hay un lado sádico en el hombre que disfruta con el espectáculo de la muerte".

¿Y qué hay de los dibujos japoneses?

"A los niños se les educa siempre para que no griten, no chillen y en este caso, el arte da la posibilidad de dar gritos de tener ira y ponerla como música, danza o literatura. El arte es la cura de la humanidad". O la locura más exquisita. Dalí es su maestro lejano, fuerte y loco, "que fue más allá de la locura social, del poder, del dinero, de todo".

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 30 de octubre de 1999.

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