Entrevista:ROSA SOLBES PRESIDENTA DE LA UNIÓ DE PERIODISTES

"La manipulación que sufre Canal 9 es lamentable"

Rosa Solbes (Alicante, 1950) comenzó en la noche del pasado jueves una etapa más en sus 30 años de carrera profesional. Elegida por aclamación sucesora de Joaquín Ferrandis en la presidencia de la Unió de Periodistes Valencians (UPV), la trabajadora de Televisión Española pretende contribuir, desde una entidad con cerca de 300 afiliados, a la dignificación de la profesión periodística, que es tanto como decir a una sociedad más y mejor informada. Pregunta. ¿La concentración de empresas y poder en unas pocas manos puede socavar la teórica independencia del periodista?

Respuesta. La independencia y la objetividad nunca son absolutas, aunque son conceptos en los que creo. No obstante, no tengo ninguna visión angélica de esta profesión, ni pienso que empresarios o políticos sean los malos. Conozco periodistas que actúan como verdaderos sicarios y otros que se entregan al poder muy por encima de lo que necesitarían para mantener su empleo. Ahora bien, la concentración no ayuda a salvaguardar nuestra independencia.

P. ¿Qué puede hacer la UPV para combatir los abusos del poder en el ámbito de la libertad de expresión?

R. Denunciar. No somos un sindicato, somos una asociación con un nivel de afiliación aceptable pero compuesta por poca gente. El valor de nuestra denuncia no es transmitir el posicionamiento de cuatro locos románticos, sino el sentir de la profesión. Para ello hemos de trabajar por unir la profesión y conseguir que nuestra opinión sea oída y reconocida, aunque sea a nivel simbólico.

P. Más allá de los planteamientos de principios, ¿Cuál es la práctica diaria de la UPV?

R. Además de nuestra presencia en foros nacionales e internacionales intentaremos responder a algunas demandas de los asociados: facilitar el reciclaje profesional, promover los intercambios internacionales o conseguir pequeños privilegios que, ni de lejos, son iguales a los que tenía la asociación cuando existía la Hoja del Lunes. No se reparte más jamón, pero aspiramos a mantener un cierto nivel de servicios y continuar dinamizando la vida de la entidad.

Lo que más afecta es lo que sucede más cerca. Para no perderte nada, suscríbete.
Suscríbete

P. La oposición y los propios periodistas han denunciado la manipulación informativa que sufre Televisió Valenciana (TVV). ¿Qué opinión le merece la situación en Canal 9?

R. La manipulación es lamentable, porque un medio que ha dado órganos de participación a los periodistas y que además, por su carácter público, es sufragado por el ciudadano, no debería incurrir en esas prácticas.

P. A pesar de todo, la creación de consejos u órganos como el que funciona en TVV parece recomendable.

R. Absolutamente. Es más, en las empresas públicas debería ser obligatorio. Ahora bien, el PSOE no creó órganos de participación en su día, y es normal aunque rechazable: aquel que tiene el poder en cualquier medio -sea público, privado o progresista- siempre quiere mantenerlo.

P. Los periodistas valencianos ya han superado su división en dos asociaciones. ¿Está consolidada la UPV?

R. Sí. Vamos a continuar el trabajo de nuestros antecesores, aunque yo tengo especial interés en vertebrar la Comunidad Valenciana periodística. Por ello, estudiaremos fórmulas para coloborar más estrechamente con los compañeros de Alicante, ya que los de Castellón, históricamente, han participado en la UPV.

P. El periodismo es una profesión marcada por el individualismo y, en muchos casos, la vanidad. Más allá del día a día, ¿para qué sirve la UPV?.

R. Nos hemos hecho esa pregunta muchas veces, pero precisamente por el individualismo y la vanidad es necesario que estemos juntos o coincidamos en determinadas cuestiones. Por ejemplo, los actores, también individualistas y vanidosos, tienen asociaciones profesionales para resolver sus problemas o simplemente tirarse los trastos a la cabeza. Si los periodistas ya tenemos problemas, la UPV debe evitar que esa dispersión agrave los conflictos. Si ya tenemos problemas, sin la asociación tendríamos muchos más. No creo que la Unió sea inútil, ni mucho menos.

P. Se ha dicho siempre que el periodista es un obrero con escasa conciencia de trabajador.

R. Es cierto. Yo misma he vivido el enfrentamiento -ya imposible por la evolución tecnólogica- entre los talleres y la redacción del periódico, fruto de una incomprensión mutua casi siempre injustificada. Hay gente que se ve reconfortada por tener acceso a una determinada información y yo, como periodista vocacional, me he sentido una privilegiada. Ahora bien, a pesar del cariz intelectual de nuestro trabajo tenemos problemas, como el resto de los mortales.

P. ¿Qué problemas?

R. La falta de puestos de trabajo y, por tanto, la precariedad en el empleo o los salarios bajos o inexistentes. Eso no es sólo un problema económico, sino también un problema de diginidad profesional y de capacidad para evitar ser manipulado en un momento dado. Este problema afecta, básicamente, a los profesionales que empiezan, los que casi siempre acusan la enorme diferencia que existe entre lo que aprenden en la universidad y lo que luego les demandan las empresas.

Regístrate gratis para seguir leyendo

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS