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Tribuna:

Diez años de historia de una idea

La franquicia vive su mejor momento en España. La franquicia se incorporó lentamente al mercado español en los años ochenta, pero su verdadero despegue se produce en los noventa. Hoy, la franquicia es un sector sólido y pujante conformado por unas 700 enseñas o empresas franquiciadoras -aunque en las cifras no nos pongamos de acuerdo los profesionales-. Según una reciente investigación, aún inédita, en 1999 se podría haber superado el millar de empresas y negocios que se presentan en el mercado español con la denominación genérica de franquicia. Bajo esta fórmula operan cerca de 25.000 establecimientos comerciales y de servicios con un ritmo frenético que puede significar unos 3.000 nuevos puntos de venta al año y que, según los analistas más optimistas, podría superar esta cifra ampliamente en el futuro.Sin embargo, la franquicia es todavía una parte pequeña del comercio, sólo cuatro de cada 100 establecimientos se presentan al consumidor bajo la fórmula de franquicia, alcanzando el 6,7% de las ventas totales del comercio minorista. En algunos países, como Estados Unidos, la cifra alcanza el 35%. La franquicia es además, un buen camino para revitalizar el tejido comercial urbano y para dar respuesta a la incorporación de los jóvenes a los sectores del comercio y de los servicios. También es una forma de comercio más eficaz y competitiva que otras y una fuente de generación de empleo muy importante. En cuatro años se ha cuadriplicado la cifra de empleados en el sector y hoy genera unos 117.000 empleos directos en España.

Muy pocos imaginaban esta novedosa forma de cooperación empresarial de carácter comercial en nuestro país tuvieran un desarrollo como el ocurrido. La franquicia fue recibida en España con escepticismo y con cierto rechazo al considerarla como la importación de una forma de gestión extraña al espíritu individualista y poco proclive a la cooperación y a la asociación del comerciante español. Del desconocimiento y el desdén por la fórmula, se ha pasado en diez años a su aprecio como una de las mejores formas de integración de la pequeña empresa comercial y de servicios en una estructura sólida y competitiva dentro de un mercado cada vez más global. Hoy la franquicia ha permitido desarrollar negocios imaginados y puestos en práctica por empresarios españoles y los términos se han invertido, de manera que ocho de cada diez franquicias han sido concebidas o adaptadas de tal manera que pueden considerarse ya iniciativas empresariales propias de nuestro país, muchas de estas ideas de negocio pueden perfectamente salir a los mercados exteriores.

Desde la Comunidad Valenciana se ha contribuido mucho al éxito de esta fórmula en el mercado español. Hace ya diez años se celebró la primera edición del Salón Internacional de la Franquicia en Valencia. Sin duda el nacimiento del SIF en el marco de la Feria Muestrario Internacional de Valencia fue un hecho singular. En este nacimiento colaboraron, de forma muy eficaz, profesionales y personas a los que es justo reconocer su mérito y su riesgo, puesto que apostaron por una idea que entonces era novedosa e incomprendida. La primera edición celebrada en 1990 marcó un camino que nos ha conducido a la situación actual, con ya 400 expositores y casi 30.000 visitantes previstos.

Baste apuntar que la Guía de la Franquicia (primera publicación de este tipo) se realiza en 1988 en la Cámara de Comercio de Valencia con el apoyo de la Consejería de Industria y Comercio, y que en 1986 se celebraron, en Valencia, los IV Encuentros Europeos de la Franquicia, que lograron convocar a más de 600 profesionales, con un elevado número de participantes extranjeros y en los que se celebró ya una incipiente feria a través de una bolsa de contactos. Todos los pronósticos sobre el crecimiento de este tipo de negocio y su consolidación se han cumplido. Nadie en aquel momento podía sospechar que un Salón de la Franquicia podría consolidarse en Valencia de la forma en que el SIF lo ha conseguido. En el camino han quedado otras iniciativas feriales que gozaron tal vez de mayores apoyos, pero que no han cuajado en el actual panorama ferial. La apuesta ha valido la pena y una buena muestra de ello es la consolidación de la Asociación Española de Franquiciadores, que nació arropada y animada por el SIF y la Cámara de Comercio de Valencia.

El éxito del SIF debe ser un motivo de reflexión no sólo sobre el sector de la franquicia sino sobre la oferta ferial en Valencia. Si se acepta la creciente internacionalización y globalización de la economía, de las empresas y de los mercados, las ferias deben ser cada vez más internacionales. El SIF pretende caminar en esta dirección y plantear en el futuro una oferta muy atenta a esta nueva realidad. En cualquier caso, la oferta presentada en el SIF transciende sin duda el mero marco de la economía valenciana, ya que se trata de la primera feria del mundo, aunque todavía muchos no acaben de creérselo.

Cada vez más las Ferias se posicionan en los mercados, no por los productos expuestos o su carácter sectorial concebido de forma tradicional desde la producción, sino por la tipología o segmento de compradores y clientes que acuden a ella. La tipología del cliente del SIF es el emprendedor, el hombre de negocios, el profesional, el comerciante innovador, el joven preparado en busca de un negocio, el inversor... Se trata de una feria de negocios, un verdadero semillero de iniciativas empresariales que presenta una amplia y diversificada oferta y que entra de lleno en la nueva generación de ferias del sector servicios, que está frecuentemente ausente de las ferias valencianas que tienen un enfoque más tradicional. Pero las ferias de servicios y de negocios son el futuro, ya que representan tres cuartas partes de la economía. Estas ferias requieren un nuevo enfoque, no necesitan de grandes espacios, sino de espacios de calidad con servicios complementarios.

El SIF ha dejado de ser una feria pequeña, ha madurado y ha crecido. Tiene todas las potencialidades de innovación, crecimiento y diversificación de una feria consolidada y todavía joven con mucha historia que contar en el futuro. La calidad de los visitantes y expositores y la importancia de este certamen como el mejor espacio de encuentro del sector, son un punto de llegada de esta historia de diez años y un punto de partida para que con imaginación, creatividad, riesgo y oportunidad, se construyan nuevas ediciones con el mismo sentido de anticipación que en 1990. Creo que hace diez años apostamos por una idea que hoy es una realidad incuestionable, la apuesta valió la pena.

Agustín Rovira Lara es economista, miembro del Comité del Salón Internacional de la Franquicia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 22 de octubre de 1999