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FÚTBOL: Séptima jornada de Liga

Raúl manda callar al Camp Nou

El delantero cumple uno de sus retos pendientes, marcar en Barcelona, y reivindica a su equipo

Raúl suma goles y títulos que otros para sí quisieran. A sus 22 años, ha ganado lo que muchos no consiguen en toda una vida. Pero cuando Raúl alzaba la Copa de Europa en Amsterdam o festejaba la Intercontinental en Tokio o cuando se subía en la Cibeles para celebrar la Liga, siempre tenía el mismo pensamiento. Le faltaba marcar y ganar al Barcelona en el Camp Nou.La estrella del Real Madrid tenía seis años hace 16, la última vez que su equipo ganó en el Camp Nou. Ese dato, que para el madridismo se ha convertido en una obsesión, para él es un reto que cuando lo consiga alcanzar le otorgará tanto valor como al más valisoso de los títulos.

Raúl vivió ayer una noche de gloria, pero no una noche completamente feliz. Marcó por fin en el Camp Nou en partido de Liga -lo había hecho en la Supercopa-. No fue un gol, sino dos. El primer tanto llegó tras un magistral control de Raúl en una jugada con Savio. El brasileño centró al primer palo y Raúl cabeceó a la red. "Entrando desde atrás hay que buscar el primer palo y adelantarse", explicó su autor "Era un tanto que merecíamos, lo estabamos buscando. Tengo ganas de verlo por la televisión".

Fue momento de felicidad completa que sólo duró dos minutos porque Rivaldo contrarrestó su jugada. "En esos momentos lo importante es mantener la sangre fría", explicó Raúl. Y esa sangre fría que la estrella del Madrid saca a relucir en los momentos decisivos volvió a aparecer cuando su equipo más lo necesitaba. Faltaban cinco minutos para la conclusión del encuentro y de nuevo Savio alzó la cabeza y vio a Raúl. Así que se decidió a meter un balón en el área que Raúl elevó por encima de Hesp.

A Raúl no sólo le gusta marcar, sino que busca tantos con marca y, a ser posible, en momentos claves. Los de ayer, sin duda, entrarán a formar parte de su particular videoteca de goles decisivos. Antes de que el minuto 85 firmara el empate del Madrid, el delantero gozó de otra oportunidad. "Fue una jugada que empezó por Redondo. El balón lo tocó Savio y pensé que estaba en fuera de juego. Controlé el balón, hice una vaselina y pensé que podía hacer otra cosa, pero supuse que estaba en fuera de juego".

Parte de su objetivo estaba cumplido, pero otra vez Raúl se marchaba de Barcelona sin ganar. Por eso, mientras muchos festejaban un empate con sabor a triunfo, mientras todos criticaban al árbitro, él se reafirmaba en su propósito de ganar algún día en el Camp Nou. "En la primera parte hemos sido muy superiores", proclamaba Raúl al término del partido. "Tuvimos al Barça contra la cuerdas", añadía. "Ha sido un gran partido, la pena es el empate. Pero lo más importante es que hemos salido muy fortalecidos anímicamente. Hemos demostrado que la superioridad del Barcelona no era tanta como decían. Y a mí todos esto me ha dado mucha confianza".

Raúl mandó callar al Camp Nou tras el segundo gol. Fue algo que le salió de dentro. Primero besó su anillo de casado y luego se puso el dedo índice en la boca a la vez que se giraba a la grada: "Estaban haciendo unos cánticos en contra mía y es un gol de alguna manera dedicado a ellos".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 14 de octubre de 1999