El fiscal exculpa al gerente de un local que expulsó a 2 homosexuales
El fiscal pidió ayer la absolución del gerente de una discoteca de Sabadell que era juzgado por la expulsión del local de dos homosexuales. Hugo Ruiz y su pareja fueron expulsados, junto a otros ocho jóvenes que les acompañaban, por haberse besado en público. José Luis Benítez, gerente de la discoteca, alegó que los había expulsado porque el beso que se dieron "molestó moralmente a la clientela", mayoritariamente heterosexual. A juicio de Ruiz, en cambio, el motivo de la expulsión está claro: "Nos echaron por nuestra condición de homosexuales; es un caso clarísimo de discriminación". La Audiencia de Barcelona no lo consideró así y sólo aceptó tramitar la causa judicial por coacción y vejación. Pero el fiscal tampoco consideró ayer que se hubiera cometido falta alguna y pidió la absolución del gerente durante la vista que se celebró en el juzgado número 6 de Sabadell. Según el fiscal, no se ha podido demostrar que en el momento de la expulsión hubiera "intimidación o violencia".
Los hechos sucedieron el 15 de junio de 1997. Ruiz explicó: "[Los guardias de seguridad de la discoteca] nos pidieron que les acompañáramos para hablar y en los pasillos nos empujaron, nos quitaron las consumiciones y nos echaron". El fiscal defendió ayer el derecho del empresario a admitir a "quien quisiera" porque "una persona que realiza una profesión mercantil establece sus propias normas y condiciones de admisión". La discoteca ya ha recibido un expediente sancionador del Gobierno catalán por no tener, en el momento de los hechos, un cartel de admisión legalizado y por irregularidades en el personal.
Una discriminación tipificada
En el juicio, Benítez sólo mencionó una condición de entrada y admisión en el local: "No estar de forma visible bajo los efectos de las drogas o del alcohol". El gerente de la empresa defendió fuera de la sala y ante la prensa la necesidad de que haya una separación entre homosexuales y heterosexuales y admitió que no quería que en su local hubiera "guerra de ambientes". Alegó también que para los homosexuales ya existían otros lugares "con este tipo de ambiente".
El abogado de la acusación, Ricardo de la Rosa, pidió que se sancionara a la discoteca con una multa de 120.000 pesetas, lamentó la poca sensibilidad hacia los casos de discriminación sexual y recordó que los casos de discriminación por orientación sexual están tipificados en el nuevo Código Penal.


























































