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Morente y la OCG arrasan con una fusión de clásico y flamenco

El público ovacionó varios minutos la interpretación de la obra "Allegro soleá"

El cantaor Enrique Morente y la Orquesta Ciudad de Granada (OCG), dirigida por Josep Pons, arrasaron literalmente en el Auditorio Manuel de Falla la noche del viernes con la intepretación de Allegro soleá, una obra que combina cante jondo y música clásica. El cantaor, el director, y el compositor de la obra, Antonio Robledo, tuvieron que salir a saludar cinco veces al público, que no dejó de ovacionarles largamente en el primer concierto de la temporada y que interrumpió la música en algunas ocasiones ante los quiebros de Morente. Anoche se repitió la actuación.

Hubo lleno casi total para oír la interpretación de Allegro soleá, una obra compuesta por Robledo, seudónimo del músico alemán Armin Assinger, que ya fuera estrenada en 1992 por la OCG y Morente durante el Festival Internacional de Música y Danza. La partitura, con requiebros de piano que en muchos momentos rememoran a Manuel de Falla, es una forma de fusión entre la música clásica y el cante jondo. La orquesta se comporta como si fuera un guitarrista acompañando al cantaor y, como tal, espera a que haya terminado el cante para darle el remate o se ajusta al modo de expresar la letra. Este nuevo género de cante jondo orquestal tuvo con Morente y Robledo una segunda continuación con la composición de Fantasía del cante jondo. Ambas obras fueron publicadas hace unos años en el disco de Morente Allegro soléa/Fantasía del cante jondo, interpretados por la Orquesta Sinfónica de Europa. La versión de la noche del pasado viernes fue tan rotunda, sorprendente y emocionante como la del disco. El cantaor, que antes había actuado ofreciendo cantes clásicos junto al guitarrista Miguel Ochando, fue continuamente jaleado por un público entregado desde su primera interpretación, una caña. Mundo cultural La actuación de Morente había congregado a gran parte del mundo cultural granadino, entre quienes se encontraban el cantante Miguel Ríos o la propia hija de Morente, Estrella. También estuvieron presentes el alcalde de la ciudad, José Moratalla; el presidente del Parlamento andaluz, Javier Torres Vela; o el consejero de Educación, Manuel Pezzi. No fue la actuación de Morente la única sorpresa de la noche.Antes, la propia OCG, en solitario, había intepretado en la primera parte del concierto las obras Jeu de cartes (Juego de cartas) y El pájaro de fuego, de Igor Stravinski, que emocionaron especialmente al público. La ejecución impecable de la segunda obra, que hizo temblar el auditorio en el momento de interpretar la Danza infernal, arrancó los vítores de los expectadores, que aplaudieron a rabiar a Josep Pons durante varios minutos. La OCG, ya absolutamente consolidada como una de las mejores formaciones europeas, y con un enorme prestigio internacional, cautivó a los presentes. El propio Miguel Ríos, que acaba de grabar junto a la formación un disco sobre las canciones de Kurt Weill, no dejaba de expresar su admiración por el conjunto granadino. "Es increíble", decía en el descanso de la actuación, "esta orquesta es increíble". Tras esa primera parte, Morente trajo el delirio al escenario hasta tal punto que, en la interpretación de Allegro soleá, Josep Pons y Antonio Robledo, que tocaba el piano, no dejaban de guiñarse sonriendo al oír todas las modulaciones que iba realizando el cantaor granadino. La temporada musical de la OCG se dedicará a un ciclo que conmemora el milenario de Cristo y el centenario de Bach.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 3 de octubre de 1999