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La titular de la escuela Genny dice que nadie le alertó del peligro

Diez meses después del hundimiento de la escuela Genny de Igualada, que provocó la muerte de dos alumnas, la propietaria del centro, Genoveva Copoví, prestó ayer declaración ante el juez instructor durante más de cuatro horas. Desde que ocurrió el fatal accidente, Copoví se ha negado a hacer declaraciones a los medios de comunicación sobre el suceso, pero ayer, rompió su silencio y, en declaraciones al rotativo Regió 7, aseguró: "La zona de la escuela que se derrumbó estaba terminada y nadie me advirtió que pudiera haber cualquier tipo de peligro". La propietaria del centro añadió que siempre ha tenido la impresión de que "aquello fue un atentado" y que "después de las víctimas mortales, los más afectados somos las personas que dirigimos la escuela". Copoví también señaló asimismo que el día de la tragedia, cualquiera de los miembros de su familia y del equipo de maestros hubiera podido fallecer. Durante su comparecencia en el juzgado instructor del caso, Genoveva Copoví tuvo que responder ayer las preguntas del juez y de los abogados de las partes denunciantes, las familias de las 12 alumnas que resultaron heridas en el accidente y de las dos chicas que fallecieron.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 2 de octubre de 1999