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Dos válvulas y mucha lluvia, únicos responsables

El concejal de Mantenimiento y Servicios, Josep Ignasi Cuervo, realizó ayer una amplia exposición del expediente que ha instruido, por encargo del alcalde, para aclarar qué ocurrió en las dos inundaciones y si hubo responsables de las mismas. El expediente recoge, entre otros, las principales conclusiones de los informes realizados por la empresa de ingeniería Bechtel, por la Universidad Politécnica y por Fomento de Construcciones y Contratas sobre las causas de las dos inundaciones, la del 3 y la del 14 de septiembre. Respecto al aguacero del día 3, los informes coinciden en señalar que el detonante fue la colocación de dos válvulas inadecuadas, tanto por el material como por su capacidad. El mal funcionamiento de esas válvulas fue lo que propició que las aguas del colector salieran en la parte más baja de la Gran Via, justo debajo de la plaza de Cerdà. Las válvulas que se colocaron no tenían que ser de neopreno y, además, no tenían capacidad de resistir mucha presión de agua: "Eso es un grave error de diseño", sostiene el informe de Bechtel. En el caso del informe de la Politécnica, también señala el fallo de las dos válvulas pero, además, argumenta que las estaciones de bombeo de la plaza de Cerdà "no tuvieron suficiente capacidad de bombeo para evacuar el agua que les llegó del colector". En cuanto al por qué de la inundación del día 14, el concejal Cuervo afirmó que ésta devino por la "excepcionalidad de las lluvias". Sin embargo, los informes también apuntan otras cuestiones que pudieron influir, como la red de colectores. Así, un informe aportado por Fomento de Construcciones y Contratas (FCC)-concesionaria de la contrata del alcantarillado- apunta que la causa inmediata de la inundación fue la comunicación de la red de drenaje de la plaza Cerdà con la red principal de alcantarillado. "El área afectada es un punto crítico porque en ella confluyen tres grandes colectores de la red principal de Barcelona: Riera Blanca, Badal y Gran Via. Los colectores, en caso de lluvias fuertes, al estar intercomunicados, convierten el paso deprimido de la plaza de Cerdà en un gran depósito". Añade ese informe que los episodios de inundaciones no se repetían desde los años ochenta. El análisis de la Politécnica es más crítico y señala que la conexión entre los colectores hacía necesaria la colocación de una válvula antirretorno del agua; "la válvula no estaba y tampoco estaba prevista en el proyecto". Este punto se minimiza en las conclusiones del expediente que apunta a que la única causa de las inundaciones del 14 fue la intensa lluvia. No obstante, sí recomienda que "se establezcan condiciones más cerradas en los drenajes". En relación al Plan de Emergencia, el informe sostiene que funcionó bien pero que, tras los resultados, se hace patente la necesidad de reforzarlo ante la evidencia de que la plaza Cerdà es una zona de riesgo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 30 de septiembre de 1999