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Intromisiones

JOSÉ LUIS FERRIS Cambié de domicilio a finales de marzo. Lo inmediato fue solicitar la línea de teléfono, uno de esos aparatos de sobremesa que pone a tu alcance servicios múltiples como contestador automático con voz personalizada, llamada en espera, desvío inmediato y otras bagatelas. Mi solicitud surtió un efecto asombroso y en sólo 15 horas (impensable en la era del monopolio) pasé a engrosar la lista de clientes y abonados a Telefónica de España, SA. La primera llamada que recibí fue exactamente a los siete segundos de anotar las nueve cifras que me correspondían, por lo que, con toda lógica, pensé en alguna comprobación técnica por parte del servicio logístico, atención al cliente o control de calidad de la citada empresa con una frase semejante a "¿funciona bien su aparato?" o "¿ha quedado satisfecho del servicio?". Pero mi interlocutor tenía el timbre alterado y lo imaginaba por segundos con el rostro desencajado y colérico: "¡Señor Tirado, es mi último aviso para que pase por la entidad y regularice su cuenta. La próxima vez tomaremos las medidas oportunas!". Aquello era el principio. Desde entonces, mi contestador y yo hemos sufrido repetidamente a la inconsolada madre de don Florentino Tirado, a su agente de seguros, un primo que regresó de Caracas a mediados de mayo y tres empresas de multipropiedad ofreciéndole un viaje inolvidable a Torremolinos. Abdiqué hace unos día y solicité, con la misma premura, que se llevaran el aparato. Mi casa ha recobrado el silencio y puedo oír a Mozart sin la vibrante impertinencia de una llamada en mitad de la Sonata nº 11, K. 331. Sin embargo, cuando llega la noche, ya acostado, oigo sonar de vez en cuando un teléfono que no existe y que busco desesperadamente por algún lugar de la habitación. Me muevo en lo oscuro y a veces siento que descuelgo el auricular y una voz grave y cadenciosa, como en aquel viejo chiste del maravilloso Gila, me susurra al oído: "Disculpe la intromisión pero tenía que llamarle. Soy Florentino Tirado para lo que guste. ¿Alguien ha preguntado por mí en estos meses?".

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 22 de septiembre de 1999.

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