Columna

Aleluya

Aleluya. Allá por 1977, el poeta, médico y sacerdote Rafael Duyos Giorgeta (1906-1983), gloria local de Requena y autor, entre otras obras, de Romances de la Falange (Valencia, 1939), presentaba en el prólogo del libro Obra poética a un nuevo valor literario: el Padre D. Gonzalo Gironés, de 41 años, natural de Ontinyent y autor de fervorosa sensibilidad. Don Rafael Duyos, ejemplo de religiosidad, humanidad y misticismo, no podía imaginar que aquel joven de encendidos versos, llegaría tan lejos en sus andanzas líricas y teológicas. En 1981 vio editado su libro Verso rutilante; más tarde dio a la estampa letras e himnos (Por esta oscura senda del valle de la vida) y tradujo del latín obras como el Adoro te devote. Fue, durante más de cuarenta años, catedrático de Cristología y Mariología en la Facultad de Teología de Valencia, publicó más de una docena de obras de temas marianos y alcanzó el prestigio de teólogos conciliares y postconciliares de la talla de Rahner, Dillenschneider, Laurentin o Müller. Gironés fue pionero, asimismo, en los estudios sobre el Misteri d'Elx, del que publicó 236 enjundiosas páginas (Los orígenes del Misterio de Elche, Valencia, 1983) y un opúsculo (Destino eterno de la carne humana en el Misterio de Elche, Alicante, 1991). En septiembre de 2001 organizó el I Congreso Mariano de la Comunidad Valenciana y presentó su libro Guía mariana de Valencia ante la presencia del arzobispo monseñor Agustín García-Gasco. El 4 de marzo de 2003, el arzobispo de Valencia acompañaba de nuevo al reverendo en el acto de presentación de su último libro: La Divina Arqueología y otros estudios. El 12 de febrero de 2006, en la hoja parroquial Aleluya, distribuida por las iglesias de la diócesis de Valencia, don Gonzalo Gironés Guillem echaba al traste su pía trayectoria con un artículo titulado Hablemos de la familia. Nadie espera que un teólogo de su talla, que un poeta de Dios, despilfarrara su sensibilidad en asuntos tan mundanos como la violencia de género, pero lo hizo. Descuidó la poética, las virtudes marianas y expuso en román paladino sus prosaicas "precisiones". Una lástima. Jesu Dómine, me immúndum munda túo sánguine.