Timor: el "efecto Kosovo"
(...) Debe desplegarse rápidamente en Timor Oriental una fuerza internacional de paz auspiciada por la ONU, a la que Indonesia ha dado luz verde. (...) Existen dos lecturas para este evento. La pesimista dirá que no se trata sino de justicia tardía. La fuerza de intervención llega después de la batalla. El mal ya está hecho. (...) Centenas, puede que miles de personas desarmadas e indefensas, han sido asesinadas; se han perpetrado masacres colectivas y violaciones. Hay decenas de miles de desaparecidos (...) Dili (...) ha sido devastada por el Ejército. Así que todo, o casi todo, era previsible e incluso predecible por el personal de la ONU en el lugar, por los servicios secretos australianos y por las mismas milicias. (...) Los optimistas, con razón, verán en el envío de esta fuerza el producto de un efecto Kosovo, el resultado de la presión de la opinión pública sobre los gobernantes. (...) En este sentido, el evento marca un hito. El precedente de Kosovo ha pesado de manera irrefutable. Se ha jugado con una presión renovada (amenazas de sanciones económicas, procesos por crímenes contra la humanidad y boicoteo diplomático) que los occidentales han ejercido estos últimos días para que Yakarta diera su acuerdo al envío de esta fuerza. (...) La intervención en Kosovo, perfectamente justificada, obligaba a los occidentales y ha impuesto una intervención en Timor Oriental. Ésta parece aún más fundada cuando la ONU nunca ha reconocido la soberanía de Indonesia sobre este territorio, mientras que hasta ahora nunca ha puesto en duda la de Belgrado sobre Kosovo., 14 de septiembre


























































