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Reportaje:

"Quiero ver a mis nietos"

Desde hace 17 meses, la vida de Claudia Fernández gira alrededor de un único objetivo: recuperar a sus tres nietos, que se encuentran bajo la tutela de la Dirección General de Atención a la Infancia (DGAI) y a los que no ha visto desde el pasado mes de enero. Los padres de los menores -una de las hijas de Claudia y su compañero- perdieron la custodia de los niños en marzo de 1998. "Al principio nos dijeron que los niños faltaban demasiado a menudo en la escuela, pero luego argumentaron que había otros motivos más serios" explica Claudia, de 62 años. La abuela asegura que desde que se llevaron a los niños al centro de acogida Els Estels, en El Masnou, sólo ha podido verles una sola vez. Fue el pasado mes de enero, en una cita "de media hora" en la sede de la DGAI. Desde entonces, asegura Claudia, han resultado inútiles todos sus intentos de volver a ver a los niños o de hablar con ellos por teléfono. "Sé que el caso está bajo investigación judicial y estoy dispuesta a acatar lo que dictamine el juez, pero es injusto e inhumano que mientras tanto me prohíban ver a mis nietos y ni siquiera me digan en qué centro residencial de la Generalitat se encuentran ahora", afirma. "Soy una mujer honrada y no tengo por qué pagar de esta manera tan cruel el error que mi hija y el padre de los niños puedan haber cometido con ellos", añade. El problema es que ni Claudia ni su abogada conocen el motivo por el que la DGAI "retiene a los niños", ya que el Juzgado de Primera Instancia número 14 de Barcelona no les ha permitido acceder al expediente abierto sobre el caso. "Nos encontramos en una situación de total indefensión", denuncia Rosa Pérez, abogada de la abuela. Claudia ha presentado una denuncia contra la Dirección General de Atención a la Infancia ante el juzgado de guardia de Barcelona. El Departamento de Justicia, del que depende la DGAI, asegura que los menores -dos niñas de 10 y 8 años y un niño de 6- "están perfectamente", aunque se niega a informar sobre el caso alegando que "hay menores implicados y lo principal es preservar su intimidad". Con lágrimas en los ojos, Claudia muestra las copias de las cartas que ha mandado a la reina Sofía, al Defensor del Pueblo, al presidente de la Generalitat y al Síndic de Greuges. "No pararé hasta que alguien escuche a esta abuela que suplica y llora porque le han arrebatado el cariño de sus nietos", advierte. Claudia ha abierto un apartado de correos (el 312, código postal 08220 de Terrassa) para que se pongan en contacto con ella familias que se encuentran en la misma situación.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 8 de septiembre de 1999