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El líder musulmán de Ceuta tilda al GIL de "xenófobo, déspota y racista"

A diferencia de Coalición por Melilla -la formación liderada por Mustafa Aberchan que gobierna en esa ciudad con el apoyo del Grupo Independiente Liberal (GIL)-, el único partido de orientación musulmana representado en la Asamblea de Ceuta, el Partido Democrático y Social (PDS), no quiere nada con el GIL. Cada día, el PDS marca más su distancia con el grupo encabezado por Antonio Sampietro. "Es una formación déspota, racista y xenófoba a la que sólo le falta el estandarte del fascio", dice Mustafa Mizziam, el líder del PDS, para no dejar lugar a dudas sobre sus diferencias con el GIL.Ya el lunes, en un pleno, Mizziam, comparó a Sampietro con Goebbels. "Su führer es Jesús Gil", le reprochó. La réplica furibunda del PDS fue en respuesta a la afirmación de Sampietro de que la Feria de Ceuta cada día se parecía más a la de Tetuán. "¿Qué quiso decir, que hay muchos moros? Si les molesta la presencia de musulmanes, que cojan sus maletas y se marchen", sostiene. Ese día el GIL expuso su intención de crear 200 plazas en la Policía Local. Por ahora, no puede cumplir el proyecto porque está en la oposición, pero a partir de la moción de censura que presentará el 23 de agosto con el apoyo de una tránsfuga del PSOE podrá llevarlo a cabo. Para el líder del PDS se trata de un intento de "militarizar" la Policía Local. "Me temo que habrá un endurecimiento selectivo de actitud porque parece que los problemas vienen siempre del colectivo musulmán", afirmó.

El PDS podría haber pactado con el GIL en vez de participar en el tripartito con el PP y el PSOE, pero tanto sus dirigentes como sus bases rechazaron de plano un acuerdo con Sampietro: "El GIL no se siente a gusto con los musulmanes y si está con Aberchan es sólo porque quiere maniobrar para gobernar".

"Un florero"

El político critica a la tránsfuga Susana Bermúdez "porque si se sentía incómoda debería haber dejado el escaño. Que salte al Grupo Mixto y apoye al GIL da mucho que sospechar". Sampietro justificó el martes su decisión en que la diputada se sentía relegada en el equipo de gobierno. Mizziam sostiene que es con los gilistas cuando va a ser "un florero" porque "la usarán" para sacar adelante las propuestas que necesiten mayoría absoluta. Para el dirigente, si prospera la moción de censura, Ceuta se encontrará en "un callejón sin salida" porque el Gobierno central cerrará el grifo de la inversión.El GIL niega que sea una formación racista, pero uno de los insultos que repitieron con insistencia sus acólitos hacia populares y socialistas el día de la investidura fue el grito de Don Julián. Este hombre fue un conde visigodo que gobernaba la ciudad en el año 711, cuando los árabes entraron a la Península a través de la plaza africana. Don Julián es recordado en la historia local como un traidor porque entregó Ceuta "a los moros" sin combatir.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 13 de agosto de 1999