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Díaz se afianza entre los elegidos

El coruñés volvió a ganar a Estévez en Barcelona y bajó de los 3.32 minutos en 1.500

Andrés Díaz es más que el tercer hombre. El coruñés es la bala ya segura que tenía guardada en la recámara el 1.500 español. Una garantía. En los pasados Campeonatos de España se impuso a Fermín Cacho y a Reyes Estévez tras una carrera táctica y lenta, y ayer, en la reunión de Barcelona, en una prueba con liebres, para hacer marca, mejoró su marca personal y bajó de 3.32 minutos. Sus 3.31.98 supusieron la mejor marca española del año, por delante de los 3.33.61 de Cacho. Pero lo que más destacó, sobre todo, fue la forma de conseguirlo. Ya está entre los elegidos. Su nueva victoria sobre Estévez indica que si el catalán no apura la puesta a punto en los 20 días escasos que quedan para Sevilla, la principal baza española de podio será él. Ni siquiera Cacho, que astuto y con miedo a una nueva derrota, se escondió en un 800 decepcionante, noveno, con 1.46.97, y no sólo por él, sino por un Roberto Parra (séptimo, con 1.46.37), que sigue sin despegar. Ganó otro desconocido keniano, William Kampoy, en 1.44.39, a un mundo.Díaz pidió a las liebres unos pasos para bajar de 3.32 y tras los primeros 53.89 en los 400 metros y 1.22 en los 600 marcados por López Capapé, tomaron el relevo los kenianos. Pasados los 800 en 1.53.85, Langat aceleró el ritmo para cumplir poco más de los 2.20 en los 1.000 y en la última vuelta se quedó solo Estévez en la estela de Díaz. Pero no resistió el tren del coruñés. Por algo dice Reyes que le teme más que a Cacho. Al soriano puede ganarle al sprint, porque ya llega con él al final. Pero el ritmo de Díaz no da esa posibilidad. Al menos, en estos momentos. A lo mejor sólo va a ser el coruñés el que pueda seguir la aceleración desde lejos del marroquí El Gerruj y del keniano Ngeny, las dos estrellas favoritas en Sevilla. La reunión de Barcelona, como suele suceder ya ante la proliferación de citas importantes en el verano atlético apenas dio más de sí como atracción. Hoy es la cita de Estocolmo, con más nivel, y ayer empezaron también los Europeos sub 23, en Gotemburgo. El atletismo se empieza a convertir en esas películas que sólo se van a ver por el protagonista o, a lo sumo, por la pareja principal. Ni se sabe el director ni, por supuesto, los actores secundarios. No importan. Y eso que Niurka Montalvo, la cubana nacionalizada española, confirmó que no se pueden descuidar Heike Drechsler, Marion Jones y Fiona May, porque ella sigue aspirando al podio mundialista en salto de longitud. Ayer se quedó a un centímetro de su récord de España. En hombres, el jamaicano James Beckford, otro rival de Yago Lamela, se quedó en 8,17 con viento en contra. En los 3.000 obstáculos, con una nueva serie de kenianos en su prueba casi predilecta, los españoles volvieron a demostrar que son los africanos de Europa. Ausentes otra vez Martín Berlanas y Ramiro Morán, Eliseo Martín brilló de nuevo, aunque sin acercarse a sus 8.13 de este año. Ganó el keniano Jonathan Kandie con 8.15.44. En lanzamiento de peso, el imponente C. J. Hunter, pareja de Marion Jones, se impuso con 21,11 metros y una serie por encima de los 20 metros, salvo dos nulos, que anuncian un puesto en el podio para él en los Mundiales. Y en el 1.500 femenino, con victoria de Carla Sacramento, sin bajar de los cuatro minutos, Ana Amelia Menéndez hizo 4.04.68 afianzándose como la sucesora definitiva de Maite Zúñiga.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 30 de julio de 1999