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Las corridas de toros no dañan a menores, según un estudio regional

El defensor del menor, Javier Urra, no propondrá finalmente a la Asamblea de Madrid ninguna norma restrictiva para el acceso de los menores a los espectáculos taurinos, una prohibición que a finales del año pasado aprobó la Generalitat de Cataluña. Urra, que había estudiado esta sugerencia por el carácter "violento, sangriento y lesivo para la infancia" de la lidia, la ha desechado tras cotejar cinco informes específicos, cuyo coste se ha acercado a los dos millones de pesetas. Sus autores son catedráticos de la Complutense, la Autónoma, la Universidad del País Vasco y la de A Coruña, además de un grupo de médicos de la unidad de psiquiatría infantil-juvenil del hospital Ramón y Cajal.El catedrático de Psicología Clínica Enrique Echeburua, que ha analizado las conclusiones de las distintas investigaciones, aseguró ayer que no se puede "sustentar científicamente" una medida como la prohibición de la entrada a los cosos de los menores de 14 años. "La asistencia esporádica a estos festejos", agregó, "sólo se debe evitar en el caso de niños muy vulnerables psicológicamente o de los que sufren una patología clínica específica, como depresión o ansiedad".

Sin embargo, todos los trabajos ponen de relieve un creciente rechazo hacia la lidia por parte de los niños madrileños y de otros lugares del Estado. "Existe una quiebra, un hiato generacional en virtud del cual los críos ven los toros como una afición de los mayores, en concreto de la tercera edad", expuso Amalio Blanco, catedrático de Psicología Social de la Autónoma. Blanco, que recopiló 344 redacciones escolares sobre los toros, ha determinado que el rechazo por la fiesta alcanza al 72% de los niños madrileños. "Les desagrada la muerte del animal y su sufrimiento, y no comprenden que los adultos puedan procurar diversión en una cosa así", resumió.

Espectáculo aburrido

Por su parte, el psicólogo coruñés Miguel Clemente proyectó retransmisiones televisivas de corridas de toros a 808 chavales gallegos y madrileños. Sus conclusiones fueron muy críticas. "La televisión dulcifica la visión de la corrida. No es lo mismo oír los mugidos del toro al morir que reducirlos a un tenue sonido de fondo", exclamó. Con todo, los muchachos que vieron las imágenes se aburrieron, por lo general, "mucho". "La corrida sólo gusta si hay cogidas o ensañamiento con el animal. Hay que evitar que las vean niños pequeños, porque les estaremos insensibilizando hacia la violencia", concluyó.A la vista de estos y otros informes, Urra ha llegado a la conclusión de que no se puede "demostrar" ningún daño psicológico a los menores, sino sólo "sugerir que vayan siempre acompañados por sus padres". La Asociación para la Protección y Bienestar Animal lamentó ayer esta decisión, ya que las corridas, a su juicio, "son un atentado a la ética, al derecho a todo ser vivo a no ser víctima de la tortura".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 27 de julio de 1999