Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
TRIBUNA

Quinto de seis, no está mal

Me gustaría decirle a Triki que lo he intentado, pero que no lo he podido hacer mejor. Me ha tocado, en su ausencia, hacer su tarea, así que espero que esté orgulloso de cómo lo he hecho. Haber quedado quinto de seis, no está mal.Supongo que la gente habrá seguido la etapa por televisión y ya sabrá que la pelea de verdad empezó en el Tourmalet. El Aspin, el primer puerto, lo hicimos tranquilos. Ya abajo, camino del Tourmalet, comenzaron los ataques. Yo me reservé un poco en ese falso llano, pensando en no ponerme al límite antes de empezar a subir de verdad, y Txente estuvo atento a todos los cortes. En lo más duro, se fue César Solaun en un grupo con gente media, como Meier, Peron, Etxebarria, que ya allí se escapó, Tonkov y Elli. Yo vi por detrás unos kelmes, y con ellos me fui, entre medias del primer grupo y del pelotón, a un ritmo bueno, manteniéndonos a dos aguas. Y no me dejaban. Iba bien. Oí por la radio que ya atacaban los buenos, Virenque, Escartín, Armstrong y Zülle, y esperé a que llegaran. Nos cogieron, atacaron más los poltis de Virenque y yo me solté un poco. Terminé regulando, pensando en más adelante , junto a Ginés, que está haciendo un buen Tour, y Moreau. Durante la bajada, entre la niebla, pudimos ir recuperando posiciones y antes de llegar a Barèges hemos enlazado con el grupo de Alex. Era bueno eso, para que estuviera más tranquilo teniendo a Arri a su lado. A veces hay que estar con él dándole ánimos. Ya empezando el Soulor ha atacado Curro y sin pensármelo dos veces me he ido a por él. En la parte final ha tirado fuerte Meier y he sufrido, así que cuando he oído que venían atacando Escartín y Zülle me he soltado un poco para tirar de ellos. Y lo mismo en el Aubisque, hasta que notaba que me quedaba. Hice después, solo, una bajada de play station, a 80 por hora y sin apenas ver por la niebla. Y he enlazado. Hemos trabajado luego para aumentar las diferencias y cerrar bien el podio de Alex y para ayudar a Fernando a estar más cerca de su objetivo.

Era lógico que David no colaborara, porque tenía detrás a Olano. En un momento me bajé al grupo y le dije, "David, aquí ganas la segunda", y él me dijo que no, que no podía más. En el repecho de Pau intenté estar, y también en el sprint final. Elegí coger la rueda de Vinokurov, que pensé que iba a ser el más rápido, pero se abrió enseguida y nos quedamos cara al aire.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 22 de julio de 1999