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Choque de estrategias y discrepancias postelectorales

La revuelta de los ediles socialistas adscritos al sector renovador en Alicante se ha basado en la estrategia marcada por la propia gestora del PSPV. Si los ciscaristas hicieron valer su elevado número de concejales en pequeños municipios desde las comarcas de L"Horta Sud y L"Horta Nord -con agrupaciones de militantes pequeñas- para castigar a José Luis Ábalos, secretario general de Valencia -una de las mayores agrupaciones del PSPV-, los renovadores alicantinos han hecho lo mismo. Diego Macià ha visto cómo lo castigaban desde los municipios pequeños del Vinalopó y La Vega Baja. Otro tanto ha ocurrido en L"Alcoià para descabalgar al candidato alcoyano de la gestora, igual que en La Marina Baixa -respecto al ex candidato a la alcaldía de Benidorm y candidato oficial Agustín Navarro- y en La Marina Alta, donde el edil de Dénia Adolfo Utor logró su acta después de que se echasen atrás ediles de otros municipios más pequeños. La actuación de la gestora del PSPV también ha abierto nuevas fisuras. Una entre los seguidores asuncionistas y los ciscaristas, ya que parte de los primeros consideran que los segundos han salvado todas sus alcaldías en juego a costa de las varas de mando de Silla, Buñol y Ontinyent, entre las más significativas, que hubiesen recaído en alcaldes partidarios de Antoni Asunción. La segunda, entre el PSPV y Nova Esquerra, que todavía intentará mediar para que Vicent Soriano -uno de los 12 ediles de NE en L"Horta Sud- sea diputado provincial en detrimento del único concejal en Valencia, Manuel Moret. Una mediación que es sólo el reflejo de la división latente en Nova Esquerra.

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