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TENIS - WIMBLEDON

Davenport y Graf se clasifican para semifinales entre la lluvia

La campeona de Wimbledon perdió su corona. Jana Novotna, de 30 años, ganó el año pasado en Londres su único Grand Slam, pero ayer fue eliminada en cuartos de final por la estadounidense Lindsay Davenport, por 6-3 y 6-4, en una 1h 5m. Davenport y la alemana Steffi Graf fueron las dos únicas jugadores que se clasificaron para las semifinales. Graf venció a Venus Williams 6-2, 3-6, 6-4 en 1h 52m.

Los dos fueron partidos importantes. El de Davenport debía determinar si la estadounidense podía aspirar o no a recuperar elcetro del tenis femenino mundial al final de este torneo. Y la respuesta fue afirmativa. La estadounidense, de 23 años, necesitaba ineludiblemente la bonificación que le supone la victoria sobre Novotna para poder arrebatar el liderato a la suiza Martina Hingis. Pero también es indispensable que alcance la final. Para lograrlo deberá ganar a una de las dos jugadoras salidas de la fase de clasificación que disputan otro de los partidos de cuartos de final: Jelena Dokic, de 16 años, o Alexandra Stevenson, de 18. Al cierre de esta edición, Stevenson había ganado la primera manga por 6-3, pero perdía la segunda por 5-1. El partido estaba interrumpido por la lluvia.

Steffi Graf, campeona de Roland Garros, tuvo que batallar durante casi dos horas que se convirtieron en eternas (ocho horas y doce minutos en tiempo real) antes de acceder a las semifinales, donde se medirá a la francesa Nathalie Tauziat o a la croata Mirjana Lucic (6-4, 3-3 para Tauziat). Tanto ella como Williams parecieron tomarse con calma cada uno de los parones a que les obligó la lluvia.

El primero se produjo justo en el momento en que Williams logró romper el saque de Graf por primera vez tras seis break-points malogrados. Su situación comenzaba entonces a ser delicada: había perdido el primer set por 6-2 y no encontraba la forma de acabar rompiendo el saque de Steffi, hasta que llegó la rotura y se colocó con 3-2 y saque.

Era un momento clave del partido, y la lluvia pareció acudir en auxilio de la alemana, campeona siete veces en Wimbledon. Cincuenta y cuatro minutos más tarde, la mejora del tiempo no la redimió. Perdió de nuevo el saque y acabó cediendo la manga por 6-3. Y afrontó un tercer set en el que la estadounidense parecía lanzada hacia la victoria. Williams ganó en blanco su primer servicio y llegó entonces la segunda suspensión.

Tardaron 1 hora y 20 minutos en reanudar su duelo, un tiempo precioso para un público que buscó motivaciones en cualquier tontería para olvidar que la única entrada de que podía disfrutar en este torneo (y tal vez para alguno la única de su vida) había coincidido con una jornada tan nefasta.

Acostumbrados como están a la lluvia, los ingleses no pierden la calma por culpa del agua. Cualquier idea era buena para la diversión. Bastaba que a un sector de la pista se le ocurriera hacer girar los paraguas para que sonara una carcajada general y un aplauso atronador. Y consiguieron ligar una ola gigante y bien construida, como aquellas que se encuentran los navegantes en el Gran Sol, en la que incluso se involucró el royal box (el palco real).

Sin embargo, el debate de Graf iba por unos derroteros mucho más serios. Resulta impensable suponer que la alemana sostuviera una sonrisa en sus labios con el espectáculo de la central. Lo que ella estaba decidiendo era si sería el partido contra Williams u otro el que marcaría su última visita a la catedral. Cuando las dos contendientes regresaron a la pista, una nube negra volvía a amenazar lluvia. Jugaron nueve minutos, el tiempo justo para que Graf ganara su servicio y Williams hiciera lo propio. La última suspensión llegó con 2-1 para Williams en la tercera manga y 40-15 para Graf para empatar a dos. Pero más de dos horas después todo estaba a punto de nuevo para que Graf lograra su acceso a las semifinales. Y lo consiguió con una rotura en el quinto juego que resultó decisiva.

La situación en Wimbledon es dura, pero no desesperada. Los oficiales del torneo confirmaron ayer que en ningún caso un jugador se verá obligado a disputar dos partidos el mismo día.

Si el tiempo mejora, será posible cumplir este requisito y celebrar la final el domingo. Faltan por jugar los cuartos de final, las semifinales y la final, y quedan tres días.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 2 de julio de 1999