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Entrevista:

PACO ALGORA ACTOR "El talento se seca si lo utilizas sólo para ganar fama, dinero y poder"

Nació en el Observatorio Astronómico de Madrid en 1948. Paco Algora ha trabajado en teatro y cine con los mejores. Su última participación en la pantalla grande, en Barrio, le ha valido una nominación al Goya, el premio de la Unión de Actores y el Saint Jordi al mejor actor. Recientemente, el pueblo donde vive, Vejer de la Frontera, le ha dedicado un homenaje. Pregunta. ¿Cómo acoge estos reconocimientos? Respuesta. Yo estaba a punto de tirar la toalla. Cuando llevas mucho tiempo sin trabajar, te planteas si vales para esto. Pero ha sido gratificante, sinceramente no lo esperaba. P. ¿Quieren arrumbar en el trastero a los actores de siempre? R. Es un disparate que te jubilen con 35 años. Los actores se hacen con el tiempo, estudiando. Como los vinos: algunos con la edad cogen solera, otros se pican. Lo importante es no picarse. Yo pienso que el talento es un don. Si lo pones al servicio de los demás, crece. Si lo utilizas sólo para ganar fama, dinero y poder, se seca. P. ¿Está la televisión vaciando los escenarios de buenos actores? R. Este oficio nunca se ha hecho por dinero. Ahora prima por encima de la ideología o el compromiso, y se rinde culto a la frivolidad, el cinismo y la amnesia. Tenemos un gran legado cultural, pero Pío Baroja y Valle-Inclán están en un cajón, y cuando se les hace, se les hace mal, se les tergiversa y manipula. Como el público no lee, no se da cuenta. Creo que el artista debe ser la conciencia crítica de este país. P. ¿Subsiste la censura? R. Cuando hay un mecenazgo, el poderoso te da el dinero, pero acaba imponiendo el criterio: eso es una censura. Está la política, la administrativa, la ideológica y la económica. Y la autocensura: tú escribes un guión pensando en la subvención. Pero no van a darte dinero para que despiertes los espíritus, sino para que los aletargues más. Yo creo que el arte tiene que ser libre, nunca al servicio del poder, sino contra él. P. ¿El problema es de formación, de ética...? R. Y de conciencia. Y de saber realmente qué quieres hacer por la vida. Los cómicos siempre se han muerto de hambre, jamás se integraban en la sociedad, los enterraban aparte. Pero cuando el cómico quiere hacerse yuppie, ha renunciado a su compromiso. P. ¿Cuál es la fórmula para mantener la esperanza? R. Lo importante es despertar el hambre. Cuando uno sabe que tiene un espíritu, entiende que hay que alimentarlo. De lo contrario, se atrofia. El espíritu es el que te invita a cuestionarte, a luchar, a hacerte persona, a crecer, a abrirte a los demás. Ahora hay mucho escaparate, pero pocos espejos. Y el público necesita espejos, porque los escaparates ya están en El Corte Inglés.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 28 de junio de 1999