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"Sprint" mortal de Manuel Sanroma

El ciclista del Fuenlabrada falleció tras sufrir una caída en la Volta cuando estaba a punto de terminar la etapa

Vilanova i la Geltrú

Es seguro que a 70 por hora, oliendo la cercanía del sprint final, con la adrenalina a tope, Manuel Sanroma (Almagro, 22 años) no tendría miedo. Lo había demostrado con creces durante esta temporada, su temporada, la de su revelación como un joven más que prometedor, ganándole al mismo Cipollini en la Vuelta a Valencia. Era un sprint más, con sus nervios y su riesgo. Sin embargo, fue un sprint mortal: Sanroma sufría una caída a poco más de un kilómetro de la llegada. Su barbilla golpeó con un bordillo y le produjo la muerte casi instantánea. Fue el primer ciclista de la historia que muere en una recta de llegada. Ocurrió en Vilanova i la Geltrú, en la segunda etapa de la Volta a Cataluña. Faltaba alrededor de 1,5 kilómetros para la llegada y el equipo Saeco del italiano Mario Cipollini se movilizaba en cabeza del pelotón para evitar problemas a su líder. Cipollini ganaría la etapa, pero con el cierre de espacios se produjo la fatal caída de Sanroma, en la que también se vieron involucrados Svorada y Planckaert.

Su muerte se produjo de forma instantánea. Fue una auténtica tragedia que sus familiares presenciaron en directo por la televisión. Su desgracia fue que en la caída pegó con la barbilla en el bordillo de la acera y se desnucó. El casco no le protegió en esta ocasión. Los servicios médicos de la Volta llegaron 20 segundos después de la caída, cuando el resto de implicados ya se levantaba para volver a la carrera. Sanroma seguía inconsciente, tendido en el suelo y con un reguero de sangre que presagiaba lo peor.

Ingresó cadáver

"Cuando llegó al hospital presentaba fracturas en la base del cráneo. Estaba ya en parada cardiovasculatoria, tras una hemorragia masiva que invadió las vías respiratorias en menos de 30 segundos", explicó el doctor Blau Navarro, jefe del servicio de urgencias del hospital San Camil de Sant Pere de Ribes. "La reanimación no funcionó. Por tanto podemos considerar que llegó cadáver. No llevaba ya el casco, porque se lo habían quitado en la misma ambulancia, y llegó intubado". Maximino Pérez, director del equipo Fuenlabrada, comunicó la noticia a los padres del ciclista. "Estaba hundido, al igual que todos nosotros", confesó José Pérez, hermano de Maximino y director del equipo aficionado que lleva el mismo nombre. "Veíamos la carrera por la televisión y en el grupo estaba su hermano Jerónimo. Nunca pensamos que fuera tan grave".

Sanroma llevaba sólo dos años en el ciclismo profesional y se había distinguido por su velocidad en los finales de carrera. Esta temporada había ganado siete etapas y todas ellas en el sprint. Sin embargo, en una de estas victorias, en Valencia, confesó que sentía miedo cuando afrontaba una de estas llegadas especiales para los velocistas. "Paso mucho miedo porque a 70 kilómetros por hora hay toques con los codos entre los ciclistas y existe mucho peligro de caídas".

Fue una reflexión que Sanroma realizó tras un sprint en el que había luchado contra el italiano Mario Cipollini, en el que el italiano había intentado bloquearle el paso. Sanroma tuvo una reacción airosa: "Le dije que eso no se hacía. Cipollini había sido mi ídolo desde los seis años. Pero me pareció increíble que un ciclista de su talla hiciera esas cosas".

Sanroma es el primer ciclista que fallece en una carrera desde que el 19 de octubre de 1996 muriera el español José Antonio Espinosa durante el III Criterim Deporte y Vida de Fuenlabrada. Con anterioridad, el 18 de julio de 1995, el italiano Fabio Casartelli falleció durante la 15ª etapa del Tour de Francia. En la Volta a Cataluña sólo se había producido otro accidente mortal: en 1951 en Organyà murió el ciclista de Terrassa Emilio Martí.

La muerte de Sanroma llegó justo en el momento en que su equipo, el Fuenlabrada, iba a ofrecerle una renovación para los próximos dos años. "Le quedaba aún mucho que aprender", confesó su director deportivo, Máximino Pérez. "Ya había logrado ganar algunas etapas y había obtenido éxitos importantes, pero le faltaba fogearse con los grandes. Saber lo que se sufre en un sprint con los grandes. Por eso le trajimos a la Volta". Hace sólo 10 días, Pérez le regaló un Audi, para compensar a Sanroma de los logros de esta temporada.

Los responsables de la Volta comunicaron ayer que la carrera proseguirá, pero se evitará todo protocolo. "No habrá podio, ni ramos de flores, ni himnos, ni músicas. Será un acto puramente deportivo y lo haremos en memoria de Sanroma", señaló Joan Peirató, presidente de la organización. El equipo Fuenlabrada abandonaba ayer la carrera.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 20 de junio de 1999