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Crítica:

Los puentes de Madison

22.00 / Drama / TVE-1Bridges Madison county. Estados Unidos, 1995 (129 minutos). Director: Clint Eastwood. Intérpretes: Clint Eastwood, Meryl Streep, Aniie Corley. Menos es más. La casi totalidad de la filmografía del actor-director se mueve atendiendo a este precepto. La tensión extrema vive agazapada en un ligero arqueo de cejas; en la mirada torpe de ese asesino llamado William Munny -el personaje que él mismo encarna en Sin perdón-. Esta vez se supera a sí mismo. Con la novela de Robert James Waller como excusa, Eastwood propone un melodrama que cuenta con el silencio como principal aliado. La historia de amor entre un hombre habituado a recorrer el mundo y una mujer anclada en el horizonte de su salón comedor se desenvuelve ajena a las palabras. Desde el cruce furtivo de la primera mirada, todo queda enunciado. La exacerbada emotividad de un romance condenado de antemano avanza pendiente de una puesta en escena reducida a la mínima expresión. No hay acción y, pese a ello, las idas y venidas de la pasión empapan la pantalla en cada palabra sin pronunciar, en cada declaración de amor inexistente, en cada mirada desviada. El ejercicio de mágica austeridad cobra toda su brillantez en la escena del semáforo. De repente, el tiempo se deshace y amplía hasta conseguir el tamaño de un adiós doloroso e inevitable. Sin duda, una buena oportunidad para el entusiasmo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 16 de junio de 1999