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ELECCIONES 13-J

El PP gana y el PSOE reduce distancias

El desplome de Izquierda Unida, que pierde más de la mitad de sus electores de 1994, fortalece a la principal fuerza de la oposiciónUn partido distinto gana en cada capital vasca

El Partido Popular no consiguió más que mantener a duras penas su apoyo electoral en las primeras elecciones de ámbito nacional que se celebran bajo el Gobierno de José María Aznar. Respecto a los anteriores comicios europeos (el mejor resultado jamás alcanzado por los populares) pierde un escaño y ve reducida en seis puntos su ventaja sobre los socialistas. Es precisamente el PSOE el gran beneficiado del estrepitoso batacazo de Izquierda Unida, abandonado por más de la mitad de sus votantes. Sólo los socialistas (que ganan dos eurodiputados) y Euskal Herritarrok, la marca electoral de HB, mejoran claramente sus resultados. En las 13 comunidades autónomas donde se elegían diputados regionales, los dos partidos mayoritarios mantienen, en general, el reparto de poder de que disfrutaban con la excepción de Asturias, donde la crisis del PP ha servido la mayoría absoluta a los socialistas. En el País Vasco, la unión de los partidos de Gobierno, PNV y EA, no ha logrado frenar el avance de EH ni el de los partidos opuestos al Pacto de Lizarra, pese a ser la fuerza más votada.

El principal resultado que quedará tras las elecciones de ayer no será la victoria de uno u otro partido, sino el aparatoso desplome de Izquierda Unida. En la elección menos influenciable por factores locales, la de diputados al Parlamento europeo, la formación que dirige Julio Anguita perdió bastante más de la mitad de sus votantes de 1994 (pasó del 13,44% al 5,77% y de nueve a cuatro escaños). Anguita pondrá hoy su cargo a disposición de la coalición. El Partido Popular casi logró mantenerse. Perdió menos de medio punto y un escaño, mientras el PSOE lograba atraer a su cesto al electorado en fuga de Izquierda Unida. Eso le permite avanzar casi cinco puntos, aunque en términos de escaños en la Eurocámara de Estrasburgo sólo recupera dos de los cinco perdidos por IU.

La campaña fue anodina, pero la noche electoral resultó mucho más movida de lo que las semanas previas hacían presagiar. La desbandada en las filas de IU favoreció abiertamente al PSOE y colocó al principal partido de la oposición a poco más de cuatro puntos de los populares, cuando en las europeas de 1994 la distancia había sido de casi 10 puntos.

Este resultado permitía anoche cantar victoria a las dos principales formaciones del arco parlamentario. Al PP, porque había ganado e incluso había mantenido prácticamente el nivel de voto de 1994, su mejor resultado electoral hasta el momento. Al PSOE, porque podía proclamar que es el único partido que mejora abiertamente sus resultados (con una excepción significativa al menos, Euskal Herritarrok).

El secretario general de los populares, Javier Arenas, se declaró "muy satisfecho" y proclamó -no se sabe si para acabar de disipar sus propios temores- que "de caída del PP, nada en absoluto". Su homólogo socialista, Joaquín Almunia, se mostró casi eufórico y lanzó lo que él mismo calificaba de "mensaje al PP: quedan pocos meses para que en España gobiernen los progresistas". Según Almunia, la recuperación del poder por su partido ha comenzado ya por los ayuntamientos y las comunidades autónomas.

Vuelco en Asturias

La consolidación del partido del Gobierno en las elecciones europeas encuentra matizaciones diversas en los comicios autonómicos y municipales. Como era previsible, los populares pierden en beneficio del PSOE la mayoría en el Principado de Asturias, tras la lucha fratricida entre el presidente del Gobierno autónomo, Sergio Marqués, y su antiguo amigo, el vicepresidente del Ejecutivo central Francisco Álvarez Cascos, y la creación de un nuevo partido por el primero. Los socialistas lograban a última hora la mayoría absoluta en la región alejando el fantasma de tener que gobernar en minoría.

El escaso éxito de la Unión Renovadora Asturiana (URAS) lanzada a la arena para la ocasión por Marqués y sus fieles -que anoche sólo obtenía tres escaños en el Parlamento regional- contrasta con los buenos resultados que habitualmente lograban hasta ahora las organizaciones escindidas del Partido Popular, desde Unión Valenciana a Unidad Alavesa o la más reciente Convergencia de Demócratas de Navarra. El fortalecimiento de la derecha gobernante ha cerrado el paso a la URAS y ha restado peso también a otras formaciones locales separadas.

En el resto de las 13 comunidades autónomas que elegían sus parlamentos los votantes optaron por consolidar las situaciones existentes. Los populares seguirán gobernando allí donde ya lo hacían y los socialistas mantedrán los feudos que lograron salvar de la quema hace cuatro años.

Salvo aventuras o luchas internas quijada en mano, el electorado parece primar e incluso reforzar al equipo gobernante en cada caso. Algo más de margen para el cambio en uno u otro sentido parecía ofrecer el ámbito local, pero las aparentes sorepresas se agotaron a medida que avanzaba el escrutinio.

Soledad Becerril volvía a ganar en Sevilla, tras cuatro años de gestión apoyada en un pacto PP-Partido Andalucista. El PSOE había tenido en los labios la miel del triunfo durante casi todo el recuento de votos. También la lucha en Madrid se prometía codo con codo. Pero con más del 96% de las papeletas contabilizadas, la candidatura del PP aventajaba en tres concejales a la suma de PSOE e IU.

En el Parlamento Europeo habrá diputados de tres formaciones políticas que no estaban en la anterior legislatura. Vuelve a haber un representante de Euskal Herritarrok, que ha mejorado su resultado de 1994 pasando de un 0,97% de los votos a un 1,47%. La marca electoral sucesora de Herri Batasuna se ha dirigido por correo durante la campaña a decenas de miles de antiguos residentes en el País Vasco para enviarles sus papeletas y pedirles el voto.

También entra en el Parlamento europeo, en este caso por vez primera, un diputado del Bloque Nacionalista Galego, cuya progresión electoral es aún más llamativa que la de EH. Ha pasado del 0,75% de los votos en 1994 al 1,65%. Finalmente, también Eusko Alkartasuna tendrá un eurodiputado, gracias a la coalición con el PNV y Esquerra Republicana de Catalunya.

Ganadores múltiples

En el ámbito municipal los resultados que darán más que hablar en los próximos días son los de las tres capitales de la comunidad autónoma vasca. Si la coalición PNV-EA conseguía la primera plaza en Bilbao, con nueve concejales -seguida del PP, con ocho-, en San Sebastián la victoria era para el PSE-PSOE (ocho concejales por siete de la entente de los nacionalistas democráticos) mientras que en Vitoria el ganador era el PP, con nueve concejales frente a siete de PNV-EA. Igual que en el ámbito del Parlamento europeo, Euskal Herritarrok registraba subidas importantes en muchos ayuntamientos vascos. Un ejemplo muy significativo era la mayoría absoluta que conquistaba anoche en Hernani (Guipúzcoa). Tras ocho años de pactos a múltiples bandas inspirados en el espíritu del pacto de Ajuria Enea para evitar que HB gobernara, con el 100% de los votos escrutados EH había conseguido el 48,15% y nueve concejales, uno más que la suma de todas las restantes candidaturas.

A excepción de Bilbao, y aún sumando los concejales de Euskal Herritarrok, los partidos que apoyan el actual Gobierno autónomo vasco tienen más que complicado formar mayorías suficientes al menos en dos de las capitales vascas.

La clave estará en la actitud de los populares en San Sebastián y de los socialistas en Vitoria. Ambos pueden ofrecer apoyos en una ciudad a cambio de recibirlos en otra, operación complicada y de resultados políticos inciertos. La entrada en juego de otro componente susceptible de servir como moneda de cambio, la Diputación Foral de Álava, complicará todavía más la formación de una mayoría en Vitoria.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 14 de junio de 1999