Un contrafuego permite controlar el incendio del Alto Turia que ha calcinado 180 hectáreas de pinar
Combatieron al fuego con fuego y lo derrotaron. El viernes a medianoche, cuando amainó el viento, los equipos de extinción que luchaban desde las tres y media de la tarde contra el incendio forestal del Alto Turia recurrieron a la arriesgada técnica del contrafuego: prendieron una zona insalvable para que estas llamas, al juntarse con el frente del incendio, se anularan mutuamente. "Nos salió de libro [el contrafuego]", se felicitaba ayer, el jefe del Servicio de Coordinación de Emergencias de Presidencia, Javier Gómez, en el Cerro Campana de Tuéjar. Tras observar la zona en helicóptero cifró en 180 las hectáreas de pinar quemadas. "Muy poco comparado con la hecatombe que se podía haber producido", advirtió, "porque se inició en el corazón de las 30.000 hectáreas de bosque del Alto Turia, la mayor extensión forestal continua de Valencia". El relieve pronunciado y la madera talada acumulada en el monte jugaron a favor del fuego durante la tarde del viernes. Los bomberos explicaban que, al iniciarse el incendio cerca del río Turia, el valle fluvial quedó pronto cubierto por una densa humareda, lo que dificultó la intervención de los siete aviones y cuatro helicópteros de extinción. "Sin apoyo aéreo, las 29 brigadas no pudieron plantarle cara al frente del fuego", comentaban. "Sólo podían atacar las llamas por los flancos". Mientras, el fuego devoró a sus anchas 100 hectáreas en menos de dos horas, se abrió en forma de triángulo y alcanzó un frente de un kilómetro y medio de extensión. El mayor incendio de la comarca en los últimos año se inició a 500 metros de altitud, en la partida de Zagra, y alcanzó la cima del Cerro Campana, a 1.150 metros. Pero después del contrafueg, las llamas apenas avanzaron.Quedó latente toda la noche y al amanecer los medios aéreos le dieron la puntilla. A primera hora de la tarde el Centre de Emergències lo declaró controlado. Sobre la negligencia de un operario forestal que inició el siniestro, la investigación apunta a un cigarrillo mal apagado.


























































