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La librería barcelonesa Gigamesh, especializada en ciencia ficción, se lanza a editar obras del género

La librería barcelonesa Gigamesh, ubicada en el número 53 de la ronda de Sant Pere y especializada en ciencia ficción, fantasía y terror, es bien conocida por todos los aficionados catalanes a estos géneros y un insoslayable punto de encuentro con las novedades y las noticias que llegan de toda la galaxia. Ahora, Gigamesh, que durante años ha surtido y aconsejado a miles de lectores, se convierte en editorial y los primeros títulos anunciados -de los que ya han aparecido los tres primeros- son toda una declaración de principios de la nueva colección: Cuarentena, de Greg Egan; Las puertas de Anubis, de Tim Powers; Lámpara de noche, de Jack Vance; ¡Tigre, tigre!, de Alfred Bester; El vertido de la cerveza negra, del mismo Powers; Snowcrash, de Neal Stephenson; Kalpa imperial, de Angélica Gorodischer, y Distress, también de Egan. Novedades rigurosas y reediciones de títulos clave que no se encuentran en el mercado. A destacar los clásicos de Vance y Bester y ese imprescindible Powers ya conocido que es Las puertas de Anubis (1983) y en el que se mezclan la magia egipcia, el Londres dickensiano y el viaje en el tiempo. El australiano Egan escribe una ciencia ficción metafísica de gran altura especulativa y, a la vez, muy fresca. La de Stephenson -otra de las voces nuevas de la ciencia ficción- es una novela ciberpunk protagonizada por un pizzero en unos EE UU balcanizados. Está previsto publicar dos títulos por trimestre, con un precio por libro inferior a las 2.000 pesetas. Detrás de la operación está, por supuesto, Alejo Cuervo, factótum de Gigamesh y de la revista del mismo nombre, ex director de las colecciones de ciencia ficción y fantasía de Martínez Roca y una de las personas que más saben de este tipo de literatura al oeste de Urano -amén de inmortal personaje de cómic (el librero demente de Fanhunter)-. "¿La idea? "Publicar la ciencia ficción clásica y los libros realmente ambiciosos, innovadores, que vayan apareciendo en el panorama del género y de la fantasía, huyendo de las series y sus enésimas entregas". Alejo subraya que cada vez hay en el mercado más material del género, pero también cada vez menos interesante -con las notables excepciones, señala, de Minotauro (catálogo de referencia por su calidad) y la estupenda colección Nova, de Ediciones B-. Son las que abundan, dice, lecturas vinculadas en bastante casos a juegos de rol o de ordenador. "El público lector de género de hoy, pese a ser más numeroso, dedica menos tiempo a leer a causa de la gran oferta de ocio, mucho más diversificada que hace dos décadas. Y lo que busca está en relación con otros universos lúdicos. De forma que apenas queda ya ese aficionado inquieto, que consumía buenas colecciones especializadas, que estaba al día de las novedades, que quería obras ambiciosas, creativas e innovadoras". Para Cuervo, esa situación ha provocado el cierre de colecciones de género de las grandes editoriales. "Para una gran editorial el panorama, a no ser que se ciña a cubrir las apetencias de ese sector amplio de lectores, como hace Timun Mas, es poco atractivo, es casi imposible vender las tiradas que les serían rentables. Pero, precisamente porque el mercado está así, es la ocasión para una pequeña editorial. Yo puedo tirar 2.000 ejemplares y con vender 1.500 cubro gastos. Un ejemplo de cómo está el sector: hice una lista de los ocho títulos que creía ideales para empezar, clásicos, revolucionarios, y me he hecho con todos, nadie los perseguía". Cuervo destaca que se ha convertido en lo que siempre soñó: "Un editor independiente que publico lo que me gusta, sin obligarme a ningún calendario, y sin dar explicaciones a nadie".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 9 de junio de 1999