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La EMT impide el acceso a los minusválidos en silla de ruedas al comprar autobuses sin anclaje

Un tercio de los nuevos autobuses de la Empresa Municipal de Transportes (EMT) sigue siendo inaccesible para los minusválidos en silla de ruedas. La Federación de Minusválidos Físicos de Madrid (FAMMA) denuncia que 130 de los últimos 430 vehículos de piso bajo adquiridos por la EMT carecen de rampas de acceso y de anclajes para las sillas de ruedas. No fue un olvido. Según una carta de la compañía, esos autobuses, destinados a líneas de gran demanda, están diseñados para facilitar un movimiento rápido de viajeros y una silla entorpecería el paso.

"Las cualidades de máxima circulación interior de estos autobuses (denominados de piso bajo continuo y con tres puertas) exigen limitar en las horas de máxima afluencia de viajeros el acceso a pasajeros en silla de ruedas, circunstancia ésta por la que no se ha dotado al vehículo de la rampa de acceso ni de los elementos de sujeción interior", explica la EMT en la carta enviada el 6 de abril de 1998 a un usuario minusválido.La EMT sólo permite a los discapacitados físicos acceder a estos autobuses sin anclajes si van acompañados por alguien que les sujete la silla en su interior para evitar desplazamientos peligrosos. La compañía deja al criterio de los conductores, y bajo su responsabilidad, la decisión final sobre si el minusválido sube o no al autobús. Según la Plataforma Sindical de la EMT, mayoritaria en su comité de empresa, eso hace que muchos conductores se nieguen a dejar pasar a los minusválidos por temor a que, en caso de accidente, la compañía no les respalde.

"Es vejatorio"

Juan José Olaya, responsable de los programas de eliminación de barreras arquitectónicas en FAMMA, considera "vejatorio" que se impida usar un transporte público a un sector de los ciudadanos "por una cuestión de velocidad"."Yo manejo una silla de ruedas eléctrica y puedo asegurar que circulo más rápido que muchos ancianos. Si el criterio es la velocidad, entonces también se debería impedir el paso a los mayores", asegura. "¿Qué es eso de limitarnos el acceso en líneas de gran demanda? ¿Y si resulta que trabajamos en esa zona?", matiza. Este afectado reconoce que a veces hay conductores que le conocen y, con buena voluntad, le dejan pasar. "Pero un derecho no puede estar a expensas del criterio subjetivo de cualquiera", aduce.

Según FAMMA, estos autobuses de piso bajo, pero sin agarraderos para sillas de ruedas, se encuentran en diversas líneas, como la Circular, la 43 (Estrecho-Felipe II), la 9 (carrera de San Jerónimo-UVA de Hortaleza), la 103 (Entrevías-Vallecas), la 142 (Pavones-Barrio del Vilano) y la 149 ( Red de San Luis-Plaza de Castilla).

Este periódico efectuó ayer tres llamadas para conocer la versión del gerente de la EMT, Tomás Burgaleta, sobre la queja de los discapacitados. Pero ni él ni ningún otro responsable de la empresa se puso en contacto con esta redacción.

Olaya, que representa a FAMMA en la comisión regional que vela por la supresión de las barreras arquitectónicas, asegura que llevará este asunto a la reunión que el miércoles celebrará este organismo, la última antes de las elecciones. "Pretenden que aprobemos el reglamento técnico que desarrolla la ley de barreras, pero no lo haremos si no se resuelve este asunto de los 130 autobuses a los que no nos dejan subir", concluye.

La batalla de las asociaciones de discapacitados contra las barreras en el transporte viene de lejos con manifestaciones a favor de la supresión de los escalones en los autobuses.

En la actualidad, todos los nuevos vehículos de la EMT disponen de piso bajo, ya que éste no es sólo útil para personas en silla de ruedas, sino también para los usuarios mayoritarios. El piso bajo reduce los tropezones y hace que las subidas y bajadas del autobús se realicen con mayor rapidez. Según datos municipales, un tercio (600) de los 1.800 autobuses de la EMT son de plataforma baja.

El Plan de Acción de la Comunidad para Personas con Discapacidad, aprobado en marzo, contempla la "renovación progresiva" de las flotas municipales de toda la región antes de cuatro años para hacerlas accesibles. En la capital está previsto adquirir este año 600 vehículos de plataforma baja y otros 1.000 en el 2000.

En la Comunidad viven unos 230.000 minusválidos físicos, aunque no todos precisan de una silla de ruedas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 8 de junio de 1999

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