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Huarte sacó 7.500 millones de sus cuentas para operaciones y destinos desconocidos

La contabilidad de los antiguos gestores de Huarte es una caja de sorpresas. Durante el periodo comprendido entre 1992 y 1995 salieron de sus cuentas más de 7.500 millones de pesetas para operaciones que no se han podido acreditar, según señala el informe pericial encargado por el juez Manuel García Castellón, que investiga la suspensión de pagos de la empresa constructora. Los peritos aseguran que los destinatarios de estos fondos tampoco han logrado ser identificados. La Audiencia Nacional está investigando el presunto desvío de 30.000 millones de pesetas.

El análisis minucioso de las cuentas de Huarte y el seguimiento de centenares de cheques emitidos por la constructora no ha sido suficiente para conocer adónde fueron a parar más de 7.500 millones de pesetas de esta compañía, que, tras suspender pagos en 1996, dejó un pasivo de 90.000 millones de pesetas y una lista interminable de acreeedores.Mario Caprile, su ex presidente, y otros seis altos directivos de la constructora han empezado a declarar y continuarán haciéndolo en la Audiencia Nacional en los próximos días en calidad de imputados. Caprile está acusado de estafa, apropiación indebida y falsedad.

En una de las cuentas analizadas, la 48010020, "pendiente de aplicación central", se registraron en el citado periodo distintas salidas de fondos por un importe de 2.544 millones de pesetas. Cuando los peritos, por orden del juez García Castellón, pidieron los justificantes de estos gastos, los antiguos gestores de la compañía sólo aportaron fotocopias de los cheques, así como una nota sin firma en la que se indica que se trata de gastos llevados a cabo por cuenta de Promiber, una promotora del propio grupo.

La mayor parte de estas salidas de fondos, 2.465 millones, efectuadas en 1992 y 1993, se instrumentaron mediante cheques al portador expedidos contra las cuentas de varias entidades en el Banco de España, que a su vez cobraron los importes de cuentas de Huarte abiertas en esos bancos.

Seguimiento de cheques

Ante la escasa información facilitada por la constructora sobre estas operaciones, la Policía Judicial hizo un seguimiento de esos cheques, pero los receptores finales del dinero no han podido ser identificados en ningún caso. Con un panorama similar se han encontrado los peritos al examinar las salidas de otra cuenta, la 40700000, que ascendieron a 3.939 millones de pesetas, "sin que Huarte haya facilitado información alguna sobre la naturaleza de las operaciones que dieron lugar a esas salidas". Otra cuenta de Huarte, la 48545700, también tiene sombras. Se sacaron 526 millones de pesetas mediante cheques al portador, pero se desconocen la naturaleza y los destinatarios de los fondos. Similares circunstancias se repiten en otras cuentas y operaciones. En total, la suma supera los 7.500 millones de pesetas. Los peritos Pablo Bielsa y Alberto Girón destacan en su informe, de 525 páginas, la escasa colaboración de los antiguos gestores de Hasa y Huarte en la entrega de documentación contable de la compañía.En este sentido, los peritos señalan que no se les han facilitado los soportes documentales de la mayoría de las operaciones estudiadas y que lo poco que les entregaron lo hicieron con una "gran demora".

Entre las operaciones más llamativas del informe de los peritos judiciales, destacan las siguientes:

- Comisiones fantasma. Cevalls, filial de Huarte, pagó por cuenta de la constructora 311 y 11,7 millones de pesetas, respectivamente, a las sociedades de nacionalidad holandesa Marcha Corporation y Drivi International. Según la auditora Peat Marwick, los pagos se hicieron en concepto de anticipo de unas comisiones por gestiones para que se adjudicaran a Huarte unas obras en Indonesia. Pero las adjudicaciones no se hicieron realidad y, según los peritos, el dinero no se recuperó. La empresa no ha facilitado al juzgado ninguna explicación sobre estos pagos.

El informe pericial destaca que Drivi Internacional, una de las receptoras del dinero, estuvo vinculada a Jaime Puchol de Celis, socio, administrador y accionista de numerosas sociedades ligadas a los miembros del Consejo de Administración de Huarte.

Estas sociedades facturaron 2.000 millones de pesetas a Huarte, en muchos casos por trabajos que los peritos creen inexistentes. Puchol de Celis, que tuvo también poderes en Hasa y en otras sociedades del grupo, figura como imputado en este caso.

- Cien millones desaparecidos.

Tucán, otra filial de Huarte, pagó 103 millones a la constructora sin que se tenga constancia de que esta última recibiera los fondos. Los peritos dicen que desconocen el destino final de este pago, que aparece reflejado en la contabilidad de Tucán.

- Contratos sospechosos. Hasa, inmobiliaria de Huarte, firmó en 1992 un contrato de "dirección y gestión" con la constructora por el que facturó 1.634 millones de pesetas. Los peritos destacan que, en el momento de la firma, Huarte disponía de 3.028 empleados, mientras que Hasa sólo tenía una plantilla de 18, lo que, en su opinión, pone en cuestión la existencia de este servicio. Pero van aún más lejos, y concluyen que "no ha sido posible obtener evidencia alguna de que los servicios objeto del contrato y abonados por Huarte fueran efectivamente prestados".

A los interventores les llama la atención que en el mismo periodo la constructora pagara también cantidades millonarias por asesoramiento a otra empresa vinculada a los directivos de la compañía; concretamente, a Aristos Internacional, en la que también estaba Puchol de Celis. Estos supuestos trabajos tampoco se han acreditado.

- 55 millones para directivos. El rastreo de cheques al portador por parte de la Policía Judicial condujo hasta otro pago de 55 millones de pesetas a cargo a otra cuenta de Huarte.

Los talones fueron firmados y cobrados por Ezequiel Pérez Escolano y por Luis Baldo, directivos de la compañía. Ambos están imputados en la causa y declararán en los próximos días.

- Operación Josefa Valcárcel. La compra por parte de Huarte del edificio situado en el número 42 de la calle de Josefa Valcárcel, en Madrid, donde instaló sus oficinas, fue lesiva para los intereses de la compañía. Los peritos dicen que efectuó una inversión que no recuperó y soportó el pago de los costes financieros que correspondían a su matriz Hasa. El coste de esta operación le supuso 1.188 millones de pesetas.

En el caso Huarte, que se encuentra en la fase de instrucción en la Audiencia Nacional, se investigan posibles delitos de estafa, apropiación indebida y falsedad documental por el presunto desvío de 30.000 millones de pesetas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 7 de junio de 1999

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